Pintura y cumbia para gozar de un carnaval con historia

ALEGRIA. Las chicas enloquecen con El Polaco, y lo demuestran con gritos. GENTILEZA JULIO MARENGO
ALEGRIA. Las chicas enloquecen con El Polaco, y lo demuestran con gritos. GENTILEZA JULIO MARENGO
16 Febrero 2009
El diablo anda suelto por el interior de Tucumán y parece que el lugar que eligió para quedarse es el club San Antonio de Ranchillos, donde desde que hace tres domingos, los carnavaleros infaltables adelantaron su desentierro.
Desde las 15 la caravana interminable de autos por la ruta 302 vaticinaba una convocatoria descomunal y, acercándose al kilómetro 24, el color rojo brillaba por todos lados, sobre todo en los rostros irreconocibles de los que no se pierden por nada un domingo de carnaval.
La maratón de las bandas cumbieras arrancó alrededor de las 16 con el Cuarteto Leo, una de los conjuntos de mayor trayectoria en la movida tropical, para luego de la reconocida "pausita", darle lugar a La Base. Pero sin duda la ovación llegó con La Nueva Luna, cuando las más de 12.000 almas presentes no pararon de corear sus canciones. La lista continuó con Sebastían -otro legendario de la movida- y con El Polaco, entre tantos otros.
La "pausita" no es sólo para ir a comprar algo para refrescar la garganta. Es cuando el ritual se repite en uno de los momentos más esperados de las tardes de carnaval: la tarantela, que desata la euforia masiva como si la escucharan por primera vez en la vida.
Nadie se escapa a la pintura en Ranchillos; es que esta es una de las características principales del festejo del carnaval por esos pagos y lo que le merece el reconocimiento de todas las bandas que pasan por su escenario, que constantemente manifiestan que "Ranchillos tiene algo especial y por eso todos los músicos esperan con ansias venir a tocar a Tucumán", como dijo hace un tiempo el reconocido Marcelo Agüero, de Los Leales.
En una charla con LA GACETA, el presidente del club, Antonio Pino, comentó: "este año preparamos los festejos del 75 aniversario del club, que fue creado por iniciativa de los obreros del ingenio San Antonio. Desde aquel entonces se organiza el carnaval".
Claro que en esos años la fiesta era muy diferente y fue cambiando para acomodarse a los tiempos, pero siempre manteniendo el color popular. "En los años 30, cuando empezó todo, se presentaban orquestas tradicionales que tocaban tango y la gente venía vestida de gala al carnaval", relató.
Hoy, en cambio, "cada uno tiene su pantalón carnavalero porque la pintura no sale y ese es el que se usa todos los años", contó Viviana Ortiz, una mujer oriunda de Cruz Alta que se mofa de tener asistencia perfecta a los bailes del carnaval.
Son muchos los que dicen "presente" los domingos de febrero y marzo en Ranchillos: la fiesta atrae a gente de toda la provincia, de todas las edades y de todas las clases sociales, confirmando así que los de carnaval son tiempos de permisividad, inclusión y alegría popular.

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