La jerga de la noche, clave para la causa

Los empresarios niegan su participación.

LAS EVIDENCIAS. Los jueces deberán evaluar las pruebas recogidas en 2004. LA GACETA / JOSE NUNO
LAS EVIDENCIAS. Los jueces deberán evaluar las pruebas recogidas en 2004. LA GACETA / JOSE NUNO
14 Febrero 2009

El agua. El escarabajo. Los puntos. Un frasco de vidrio. Según los investigadores, esos son algunos de los elementos que sirven como indicio para sospechar que en “Nocturno” y “Tjanaima” los empresarios Ramón Diéguez (h) y Gerardo Epelbaum favorecían el consumo y la distribución de éxtasis. “Los custodios tenían órdenes claras de sacar del boliche a cualquiera que sea visto usando drogas”, coinciden los empresarios.
El juicio por la causa que investiga la distribución de éxtasis en locales bailables de la capital se suspendió hasta el 25, ya que el fiscal Alfredo Terraf elevó la imputación contra Epelbaum de transporte a organización y facilitamiento de lugar para el uso de drogas. Con esto, el empresario quedó al mismo nivel que Diéguez (h); ambos podrían recibir una condena de más de 20 años de prisión.
Además de las escuchas telefónicas, en las que se registraron diálogos sobre transacciones de drogas, los investigadores aseguran que tienen otros elementos a mano para comprobar que en “Nocturno” y “Tjanaima” circulaba éxtasis. Una de estas posibles pruebas son las tarjetas que las promotoras repartían antes de cada fin de semana. En ellas, hay elementos que en la jerga de la noche se vinculan con el uso de éxtasis. Estos son: agua (vinculada al consumo), bichos (símbolo de la pastilla) y algunas frases. En tanto, los empresarios aseguran que el diseño del merchandising estaba a cargo de un tal “J”, quien es testigo en el caso. La causa comenzó en 2004, cuando se le secuestraron 158 pastillas a Ariel Aquines Wartski. Las pastillas, según la Policía Federal, habían sido enviadas desde Buenos Aires por Pablo Silva, otro imputado. Los investigadores aseguran que Gonzalo Frías era quien distribuía el éxtasis en los boliches con la venia de los dueños.

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