LOS ANGELES.- Quizá el secreto del éxito de la actriz británica Kate Winslet resida en su increíble versatilidad para interpretar todo tipo de papeles, desde una joven romántica en la campiña inglesa del siglo XIX (“Sensatez y sentimiento”) hasta una chica medio punk que decide borrar a su novio de su memoria mediante un sofisticado procedimiento (“Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”).
O a la casi silenciosa capacidad de esta madre de dos niños de formar parte desde hace años del mundillo de Hollywood sin haber sido nunca devorada por el “star system” y sus neurosis.
Hija de una pareja de actores, se inició en el mundo del cine a los 19 años con “Criaturas celestiales”, del neozelandés Peter Jackson (“El señor de los anillos”), en la que interpretó a una adolescente enamorada de su mejor amiga a cuya madre habían asesinado las dos.
Le siguieron filmes como “Sensatez y sentimiento”, de Ang Lee, basada en el clásico de Jane Austen, “Jude”, de Michael Winterbottom, ambientada también en la Gran Bretaña del siglo XIX, y “Hamlet”, de Kenneth Branagh.
Sin embargo, el verdadero éxito le llegó en 1997 de la mano del director canadiense James Cameron, quien la convocó para conformar junto a Leonardo DiCaprio la pareja protagónica de “Titanic”, uno de los mayores éxitos de taquilla de todos los tiempos y el filme que le valió su primera nominación a los Oscar como mejor actriz.
Su belleza clásica, su naturalidad y sus curvas amables eran exactamente lo que buscaba el director para dar vida a Rose, la heroína de la historia, una señorita de la alta sociedad neoyorquina que se enamoraba de un buscavidas de pocos recursos (Di Caprio) a bordo del transatlántico al margen de toda convención social.
Le siguieron otras películas de época, como “Letras prohibidas”, ambientada en la Francia napoleónica del Marqués de Sade, “Descubriendo Nunca Jamás”, basada en la historia del escritor escocés James Matthew Barrie, autor de “Peter Pan”, “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”, del original Michel Gondry, “Little Children”, un drama de parejas ambientado en los suburbios, o “The Holiday”, su primera comedia, en la que interpretó a una chica inglesa que intercambia casas y vidas por unos días con una ejecutiva americana (Cameron Diaz). Considerada durante años una de las nominadas con menos suerte en el mundo del cine después de haber aspirado al Oscar en cuatro oportunidades y a los Globos de Oro en cinco sin habérselos llevado nunca a casa, éste parece ser finalmente el año de Kate.
Ganó los Globo de Oro a la mejor actriz de reparto y mejor actriz protagónica por “El lector” y “Sólo un sueño”, respectivamente, se llevó también el Bafta británico a la mejor interpretación principal, y vuelve a competir ahora por un Oscar a la mejor actriz con “El lector”. Incluso sus propios compañeros la distinguieron por su trabajo en esa misma película como mejor actriz secundaria en la entrega de premios del sindicato de actores SAG. “Tengo 33 años y a medida que voy creciendo siento que los papeles que me ofrecen son cada vez más interesantes como actriz, más desafiantes. Pocas actrices pueden darse el lujo de tener estos dos papeles en su vida”, dijo. (DPA)







