09 Febrero 2009 Seguir en 
La relación entre dos individuos totalmente opuestos parecería ser la solución de la anécdota humorística en el teatro. La obra "La verdá del eférico" subirá a escena todos los viernes de febrero en El árbol de Galeano (Rivadavia 435) a las 22.30.
El proyecto no es nuevo. En años anteriores tuvo muy buena acogida por parte del público. El director de la obra, el teatrista tucumano Martín Giner, asegura que se trata de una comedia con humor limpio y que reviste en su mayoría de datos autobiográficos. Fernando Godoy y Manuel Garavat le dan vida a estos dos estereotipos de la sociedad en un escenario compuesto de una mesa, tres sillas, un café y las palabras que conducen la historia. "Creo que la obra muestra de un modo sencillo los prejuicios que genera la discriminación. Por ejemplo, uno cree que no se es argentino por no saber de fútbol. Esta discriminación está implícita en la idiotez de los argentinos. La gente busca esconderse detrás de algo para superar el conflicto", dijo Garavat.
En la sencillez de la trama radica la originalidad de la obra y la capacidad de reflotar ciertas cuestiones que tienen que ver con la incomunicación. Unos mueren por ver el "partido del año" y otros por que los vean a ellos; estos son los extremos de la comedia. El quiosquero busca un lugar tranquilo donde pasar un domingo de paz junto a alguien que lo escuche y por eso soportará al mozo, quien sólo quiere que se calle y lo deje ver el partido. "Es una obra para que la gente se divierta. El mensaje debe entrar con la risa y no con el llanto; el tema de la discriminación es un tema fuerte y la comedia es una buena manera de canalizarlo. Es una historia que logramos mantener en el tiempo. Cuando subo al escenario me pongo nervioso como si fuese la primera vez que entrara en escena pero creo que la obra está más madura que antes. Trabajar con Fernando es como jugar un partido de fútbol con Maradona y me siento orgulloso de compartirlo con él. La obra creció porque ahora podemos hacer chistes que antes no nos permitían; es algo que se actualiza y se alarga", agregó el actor.
Para Giner, el papel de director le resulta más sencillo cuando las actuaciones denotan experiencia. "Volver al teatro con este proyecto viejo es interesante. Ahora tengo la oportunidad de opinar porque soy quien dirige la obra. Todo se vuelve mas sencillo cuando dirigís a actores tan buenos", dijo Giner, quien se basó en su propia experiencia adolescente para relatar la cómica relación de dos personas antagónicas. "La historia que cuento tiene algo de personal y es de los primeros textos que escribí. Me gusta jugar y experimentar con el humor. La obra tiene que ver con la comunicación entre dos personajes totalmente opuestos que no pueden entenderse el uno al otro", agregó.
El proyecto no es nuevo. En años anteriores tuvo muy buena acogida por parte del público. El director de la obra, el teatrista tucumano Martín Giner, asegura que se trata de una comedia con humor limpio y que reviste en su mayoría de datos autobiográficos. Fernando Godoy y Manuel Garavat le dan vida a estos dos estereotipos de la sociedad en un escenario compuesto de una mesa, tres sillas, un café y las palabras que conducen la historia. "Creo que la obra muestra de un modo sencillo los prejuicios que genera la discriminación. Por ejemplo, uno cree que no se es argentino por no saber de fútbol. Esta discriminación está implícita en la idiotez de los argentinos. La gente busca esconderse detrás de algo para superar el conflicto", dijo Garavat.
En la sencillez de la trama radica la originalidad de la obra y la capacidad de reflotar ciertas cuestiones que tienen que ver con la incomunicación. Unos mueren por ver el "partido del año" y otros por que los vean a ellos; estos son los extremos de la comedia. El quiosquero busca un lugar tranquilo donde pasar un domingo de paz junto a alguien que lo escuche y por eso soportará al mozo, quien sólo quiere que se calle y lo deje ver el partido. "Es una obra para que la gente se divierta. El mensaje debe entrar con la risa y no con el llanto; el tema de la discriminación es un tema fuerte y la comedia es una buena manera de canalizarlo. Es una historia que logramos mantener en el tiempo. Cuando subo al escenario me pongo nervioso como si fuese la primera vez que entrara en escena pero creo que la obra está más madura que antes. Trabajar con Fernando es como jugar un partido de fútbol con Maradona y me siento orgulloso de compartirlo con él. La obra creció porque ahora podemos hacer chistes que antes no nos permitían; es algo que se actualiza y se alarga", agregó el actor.
Para Giner, el papel de director le resulta más sencillo cuando las actuaciones denotan experiencia. "Volver al teatro con este proyecto viejo es interesante. Ahora tengo la oportunidad de opinar porque soy quien dirige la obra. Todo se vuelve mas sencillo cuando dirigís a actores tan buenos", dijo Giner, quien se basó en su propia experiencia adolescente para relatar la cómica relación de dos personas antagónicas. "La historia que cuento tiene algo de personal y es de los primeros textos que escribí. Me gusta jugar y experimentar con el humor. La obra tiene que ver con la comunicación entre dos personajes totalmente opuestos que no pueden entenderse el uno al otro", agregó.







