El turismo de verano en nuestra provincia

08 Febrero 2009

Resulta estimulante advertir en la provincia, durante estos últimos tiempos, una serie de hechos reveladores del interés oficial y privado por operar una auténtica reactivación del turismo en nuestro territorio. Hemos venido informando acerca de ese tema.
Un ilustrativo ejemplo suministra el dique El Cadillal, ámbito de mucha significación dada la enorme cantidad de gente que allí busca contrarrestar las altas temperaturas del verano. Sabemos que se le han incorporado novedades como el banana boat, para navegar por el lago, lo que sedujo al público de todas las edades . A ese bote inflable se agregaron atractivos como kayaks de colores, veleros y motos de agua, con el éxito de usuarios que cabe suponer. Asimismo, llegaron al lugar turistas ansiosos de practicar rafting y rappel por el río Loro, actividades que, organizadas por una empresa de turismo aventura, hasta entonces no se practicaban en El Cadillal.
A todo esto debe sumarse el hecho, sin duda positivo, de la presencia de cerca de una veintena de guardavidas apostados en la playa (a la que sería deseable dotar artificialmente de arena), para que realicen tareas de prevención y eventuales rescates. Se cuenta con patrulleros que cuidan la zona costera, y que también vigilan debidamente los alrededores y el estacionamiento. Si le agregamos la rehabilitación del anfiteatro, para la realización de espectáculos, así como la anunciada reapertura del museo allí existente, aparece clara la intención de otorgar nuevos aires a un paraje lleno de posibilidades turísticas, que hasta la fecha nunca habían sido promovidas como sería deseable.
Nadie puede dudar que tales novedades resultan alentadoras, para ir otorgando a Tucumán el lugar que merece dentro de los centros turísticos de verano del interior del país. En nuestro territorio, dotado de paisajes de célebre belleza y con una gran variedad de climas, deben prodigarse las iniciativas que difundan y promocionen todo ese esparcimiento gratificante que tucumanos y viajeros pueden obtener dentro de sus ámbitos.
Como es conocido, la temporada tiene también organizada una serie de festivales, cuya importancia como convocantes de público sería ocioso subrayar. En este punto debe hacerse una observación. Nos parece que falta una debida coordinación, para que los festivales no se amontonen en unos pocos días del calendario. Es imprescindible distribuirlos adecuadamente, en intervalos razonables, de manera que a todos pueda asistir el público con comodidad. Pensamos que no es difícil arreglar las fechas con la debida anticipación, a fin de que tal propósito se obtenga.
Es preciso recordar, también, que corresponde a la autoridad adoptar las medidas para que actos y festivales se desarrollen en un marco que no altere la vida de los habitantes y de los propietarios de casas de veraneo en esos parajes. Es conocido que, muchas veces, la música y el bullicio juvenil llegan a niveles de considerable molestia para terceros, cosa que no es justo permitir. En los sitios veraniegos, es adecuado que existan todas las diversiones que puedan aumentar su atractivo; pero debe vigilarse simultáneamente la mantención de un ambiente de tranquilidad, propicio para el descanso que buscan muchas personas y al que tienen indiscutible derecho.
Lógicamente, han de complementarse estos recaudos con una prevención policial de las imprudencias típicas de la estación, que pueden tener penosas derivaciones. Por ejemplo, en Tafí del Valle o San Pedro de Colalao, sería deseable una reglamentación severa para el uso de cuatriciclos. Estos, con mucha frecuencia, van guiados por niños y a gran velocidad, con el riesgo cierto de accidentes.

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