Los tres problemas que desvelan al trabajador
La incertidumbre, el desempleo y la inflación le cambian el humor a la fuerza laboral. Los empresarios se asustan cada vez que escuchan a Obama. Las estadísticas. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.
"No sé lo que puede pasar. Tengo miedo de perder mi trabajo. Para colmo, las cosas no paran de subir". Las tres frases pertenecen a un empleado mercantil que le transmitía su temor a otro trabajador mientras esperaban el colectivo. Pero van más allá de los miedos personales: resumen la preocupación colectiva.
La incertidumbre que genera la crisis financiera internacional está haciendo mella en Tucumán, en un período signado por la estacionalidad laboral, comercial y administrativa. A medida que se acerca el inicio del ciclo lectivo, los artículos escolares van apreciándose aceleradamente. El desempleo alcanzó a la inflación en el ranking de las principales causas del temor argentino, y se reflejan tanto en las estadísticas privadas como en los datos del Ministerio de Trabajo de la Nación. Por ejemplo, casi como una ley natural, las empresas grandes instaladas en la provincia resisten con sus reservas el impacto de una debacle que cobró más dramatismo expresada en las palabras del presidente del principal potencia económica del mundo. Barack Obama pronosticó un escenario catastrófico si el Senado de su país no aprueba un multimillonario plan de estímulo.
En los oídos de muchos empresarios resonaron las palabras de Fernando de la Rúa sobre el blindaje y la necesidad de ayuda financiera externa para tapar los grandes baches argentinos. "Si él, que gobierna Estados Unidos, hace tal diagnóstico, ¿qué podemos hacer nosotros?", comentaba un importante empresario.
Sólo en enero, EE UU perdió más de medio millón de puestos de empleo, es decir, poco más de la mitad del ejército de desocupados que, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) puede encontrarse en los 31 aglomerados urbanos de la Argentina (unas 900.000 personas). En Tucumán, los desempleados sumaban 30.000 hasta el cierre del tercer trimestre del año, pero el escenario puede modificarse sustancialmente, según lo indican las perspectivas empresariales y los datos del cierre de las estadísticas del mercado laboral registrado. En los dos últimos meses de 2008, las empresas duplicaron las bajas de personal por restricción de la demanda (la parálisis económica en bienes y servicios) respecto de igual período de 2007.
La construcción fue la más afectada. La mayor parte de las empresas del rubro decidió suspender los obreros por finalización de obras (o directamente o desprenderse de ellos), informa la Encuesta de Indicadores Laborales. En todas las compañías censadas la frase que más se escuchó en diciembre fue que las vacantes disponibles estaban cubiertas.
A juzgar por los datos disponibles, el desempleo puede multiplicarse por dos, tal vez por tres. Por eso, y con un proceso electoral en ciernes, no es de extrañar que el Gobierno (nacional, provincial o municipal) decida blanquear la situación y relance el Programa Jefes y Jefas de Hogar Desocupados, del cual hace un lustro dos millones de personas se beneficiaban y que hoy, de acuerdo con el padrón aún no actualizado por la cartera laboral, cubre sólo unos 400.000 inscriptos.
Los presupuestos se achicaron en todos los ámbitos económicos, menos en el Estado. Los gobernantes de turno necesitan salir airosos del plebiscito electoral y por esa razón buscan ganar tiempo: necesitan impedir que recrudezcan las crecientes demandas sociales. En este contexto se inscribe el subsidio que el gobernador, José Alperovich, ofreció a algunos usuarios del servicio de electricidad para que el aumento del precio no resulte astronómico. La Provincia cree haber desactivado temporalmente un problema, que, sin duda, hubiera generado un cortocircuito de grandes consecuencias para las aspiraciones políticas y electorales de quienes habitan la Casa de Gobierno. Pero esa es sólo una arista de la crisis. Las otras, tal vez más preocupantes, siguen en un terreno de incertidumbre. Cómo cuidar el empleo y sobrevivir a la inflación sigue siendo causa de desvelo para los tucumanos.







