Elevan a juicio el caso de la contadora que apareció descuartizada en una farmacia

El 6 de febrero de 2007 Liliana Cruz desapareció; dos días después su cuerpo fue encontrado en el negocio de una médica amiga. Quién es quién en la causa.

TRAGEDIA. El 8 de febrero de 2007 hallaron el cadáver dentro de una farmacia, en Honduras y Avellaneda. Nadie podía creer lo que había pasado. LA GACETA / ANTONNIO FERRONI
TRAGEDIA. El 8 de febrero de 2007 hallaron el cadáver dentro de una farmacia, en Honduras y Avellaneda. Nadie podía creer lo que había pasado. LA GACETA / ANTONNIO FERRONI
05 Febrero 2009
El juez Alfonso Zottoli elevó hoy a juicio la causa en la que se investiga el homicidio de la contadora Liliana del Valle Cruz, quien hace dos años apareció degollada y descuartizada en la farmacia de su amiga y principal sospechosa del caso, María del Valle Dip.

El macabro asesinato sucedió en 2007, cuando los familiares de Cruz denunciaron que esta había desaparecido y abandonado su auto en el estacionamiento de la terminal de ómnibus. Dip, la última persona que había estado con la contadora, declaró ante la Policía que su amiga estaba depresiva y que, con seguridad, se había ido de la provincia para escapar de los problemas familiares que tenía.

Dos días después, la historia llegó a un dramático desenlace cuando uno de los hijos de la médica habló por teléfono a la Policía denunciando que se había producido un ilícito en la farmacia de su madre. Los oficiales se dirigieron al lugar al sospechar que se estaba produciendo un asalto. Sin embargo, se encontraron con Dip y sus hijos Exequiel y Gerardo Naigeboren, que les informaron que habían encontrado partes del cuerpo de Cruz embolsadas y escondidas en cajas.

El fiscal Alejandro Noguera, que investigó el caso, imputó por homicidio a Dip. El funcionario manejaba la hipótesis de que la médica degolló a Cruz porque esta le habría exigido la devolución del importe de un resumen de cuentas de su tarjeta de crédito. Dip se la había sustraído cuando Cruz se encontraba de vacaciones.

Una junta médica confirmó que la acusada es perfectamente consciente de sus actos y que no sufre ningún trastorno de conducta. A la misma conclusión habían arribado los psicólogos del Poder Judicial que entrevistaron a la farmacéutica pocas semanas después de haberse producido el crimen. LA GACETA ©

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