"Ellos no venían prestando atención, ni con precaución"

El jefe de Emergentología de la Provincia se mostró crítico tras el accidente del martes. Masaguer dijo que el auto que impactó contra el de la médica circulaba a más de 100 km/h. "Violaron las normas de tránsito".

TRAGEDIA. El vehículo de Reales quedó sobre la platabanda, tras ser chocado por el auto de los jóvenes. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
TRAGEDIA. El vehículo de Reales quedó sobre la platabanda, tras ser chocado por el auto de los jóvenes. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
05 Febrero 2009

El auto de los adolescentes que chocaron contra el de una médica el martes en Yerba Buena, causando la muerte de la mujer, iba a más de 100 km/h y no frenó, según determinó Juan Masaguer, jefe de emergencias del Siprosa, quien concurrió al lugar minutos después de la tragedia. Este es el diálogo que el funcionario mantuvo con LA GACETA:

- ¿Cómo podría describir usted el accidente?
- Fue terrible. El vehículo de los adolescentes venía a altísima velocidad, más de 100 km/h. En un choque lateral, como en este caso, la persona no tiene casi ninguna posibilidad de sobrevivir, ni con los airbags, ni con los cinturones de seguridad. La víctima está muy desprotegida, únicamente cuenta con la seguridad que le puede brindar la puerta, la cual está a pocos centímetros de ella y es donde se produce el punto del impacto. La médica no tuvo tiempo de hacer nada.

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- ¿El auto frenó?
- No hay ninguna huella de frenada. Ellos no venían prestando atención, ni con la precaución necesaria para evitar el accidente. El no haberles podido hacer el control de alcoholemia hace muy difícil acusarlos de que estaban alcoholizados. Pero si lo estaban, habría estado disminuida su capacidad de reacción y de atención.

- ¿Ellos pueden negarse al dosaje de sangre?
-Lamentablemente sí, salvo que haya una orden judicial con orden de un fiscal que los obligue. Un médico de un hospital, por cuestiones legales, no está autorizado a tomar muestras si la persona se niega.

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- ¿Medidas como esas impiden que se esclarezca el caso?
- Hubo cosas que son poco entendibles. Al poco tiempo de haberse producido el accidente, por llamarlo así, la familia y los abogados de los menores ya estaban en el hospital Centro de Salud aconsejándoles que no se dejaran tomar muestras de sangre y se los llevaron minutos después a un sanatorio privado; es una clara muestra de poder, ¿No le parece?... La Policía ha fotografiado bebidas alcohólicas dentro del vehículo, lo cual es un indicio; no significa que hayan tomado.

- ¿Qué piensa de los reductores de velocidad?
- Después del accidente le decía al director de Salud de la Municipalidad de Yerba Buena que esto es una cuestión de conciencia, porque si ponen un reductor de velocidad de los amarillos chiquitos, que son los que están en la mayoría de las avenidas, uno puede pasarlos a 120 km/h y no pasa nada, y si lo pasa con un vehículo nuevo, menos; ni hablar de una camioneta 4X4. Ya es una cuestión que pasa por la conciencia de cada uno, y de que la gente entienda que no se puede andar a esa velocidad en una avenida de intenso tránsito, como lo es la Aconquija, donde la velocidad máxima permitida es 70 o 60 km/h.

- ¿Y los semáforos?
- En capital, se producen una cantidad de colisiones en las esquinas que son semaforizadas. Es un problema cultural; cuando hay un choque en una esquina, alguno pasó en luz roja y eso ya es poner en riesgo la vida del que viene confiado en su luz verde.

- ¿La velocidad es crucial?
- Obviamente, hay que tener en cuenta que un auto que circula a 120 km/h, recorre 33 metros por segundo. Los adolescentes que manejaban el Ford Fiesta recorrieron la cuadra que va desde calle Lobo de la Vega hasta la esquina Moreno en 3 o 4 segundos. En la avenida Aconquija la mayoría de las viviendas están en las calles adyacentes y constantemente están entrando autos; por ende hay que tener especial cuidado.

¿Qué pasará ahora?
Y... espero que las pericias que está haciendo la Policía y criminalística digan la verdad, que lo que ocurrió no quede como un tema más. Los que venían en el Ford Fiesta violaron las leyes de tránsito. Circulaban a más de 100 km por hora en una avenida, no frenaron, no tuvieron capacidad de reacción ni precaución. Cuando uno veía el auto de la doctora, se advertía que ella no solamente venía con el cinturón de seguridad, sino que, además, también tenía la butaca de bebé puesta donde correspondía, todo en orden. Uno puede intuir cómo era su conducta a la hora de manejar. Pero de nada le sirvió su conducta precavida, por culpa de la imprudencia de otros. Lo ocurrido es un tema de conciencia de padres, que le prestan un auto a un hijo de 17 años. Los adultos tendrían que prever que un menor mucha conciencia de seguridad vial no va a tener, mucho menos si ha estado toda la noche afuera, porque los jóvenes, en este caso, estaban volviendo a las 5 de la mañana a la casa y, sinceramente, no creo que hayan venido de estudiar.

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