09 Febrero 2003 Seguir en 
Los empresarios tucumanos se muestran, en general, optimistas respecto de las expectativas de desarrollo económico para este año. Representantes de distintos sectores coincidieron en que, si bien no habrá un crecimiento a gran escala, se producirá el despegue luego de haber tenido una economía aplastada durante 2002.
El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Juan Carlos Falivene, admitió que ese sector espera una reactivación de la actividad, en particular en lo que hace a la obra pública. "Es fundamental que se haya creado ya el marco jurídico que no había en 2001, referente a la actualización de precios de los contratos de obra. Esto permitirá poner en movimiento todos los trabajos que estuvieron paralizados el año pasado", señaló el dirigente.
Falivene comentó que en el verano comenzaron a notarse algunos signos de reactivación. "En Buenos Aires se registró un aumento de la venta de cemento de entre el 30% y el 40%. En Tucumán también creció la demanda de cemento aunque en un porcentaje menor. Esto quiere decir que, ante la estabilidad que asoma, la gente comienza a animarse a invertir", puntualizó.
El dirigente lamentó, en cambio, que en el presupuesto nacional de 2003, se hayan disminuido los fondos específicos para viviendas en cerca de un 30%. "De 900 millones de pesos que se habían previsto se bajó a 600 millones de pesos", aseguró.
El empresario consideró lamentable que el dinero que no se destinará a la obra pública, se dirigirá a los planes sociales como Jefes y Jefas de Hogar. "Es decir que el Gobierno está prefiriendo entregar un subsidio que es casi una limosna, en vez de invertir para que se creen fuentes laborales genuinas. Muchos de los beneficiarios de los planes sociales son obreros de la construcción que, no tengo dudas, preferirían trabajar dignamente y no recibir esos $ 150 que ayudan muy poco", resaltó Falivene.
Inversión inmobiliaria
El sector inmobiliario también confía en mantener la tendencia de crecimiento que se inició el año pasado. El presidente de la Cámara respectiva, Jorge Gordillo, señaló que se espera que en 2003 se mantenga la actividad sostenida de inversiones en inmuebles.
"La debacle financiera es reciente y ha golpeado mucho a la gente. En general, la especulación financiera se terminó aunque todavía haya gente que trate de seguir en esa línea. Pero la gran mayoría han perdido confianza en los bancos y prefieren preservar sus ahorros comprando algún inmueble. Creo que lo ocurrido con el corralón y con el corralón ha sido una lección histórica para los argentinos", subrayó el dirigente.
Según Gordillo, lo ideal sería que se reactive el crédito hipotecario, ya que de esa manera sí se produciría un importante movimiento, no sólo en el mercado inmobiliario sino también en la construcción.Respecto de las preferencias de los tucumanos a la ahora de adquirir inmuebles, el empresario dijo que cuando se trata de inversiones, la gente compra departamentos porque es lo más fácil de alquilar luego. Las casas también tienen un buen nivel de demanda pero para vivienda propia. En el caso de los campos, que se vendieron mucho el año pasado, actualmente cayó la oferta. "Eso da la pauta de que muchos productores agrícolas lograron resolver sus problemas, mediante los ingresos por exportaciones, y están dispuestos a conservar y seguir explotando sus campos", consideró Gordillo.
Buenos precios
La industria azucarera también espera una buena cosecha y una buena producción. El consultor Ernesto Cerro, del Centro Regional Azucarero de Tucumán (CART) dijo que a pesar de la seca, a la cual consideró temporaria, se puede esperar una buena cosecha.
"Los precios internacionales no están malos, aunque los del mercado interno sean mejores, hay un margen interesante para exportar los excedentes", subrayó el especialista. El crudo llegó hoy a 194 dólares la tonelada (unos $ 620) y los blancos no han caído; sigue alrededor de 240 dólares la tonelada (unos $ 760) mientras en el mercado interno está a $ 780 la tonelada. Cerro indicó que los precios son buenos ya que producir cuesta $ 300 la tonelada.
"La devaluación nos salva del problema de precios y si bien se está vendiendo mejor en el mercado interno, con las exportaciones se hace caja, se consigue un ingreso de dinero inmediato, aún con las retenciones. Hay que hacer lo mismo que se hizo el año pasado: exportar los excedentes antes de que comience la zafra", puntualizó.
Cerro señaló que en 2003 se repetirá el problema de la falta de financiación. "Claro que también puede repetir lo que pasó el año pasado en que el azúcar sirvió como moneda", dijo.
El especialista aseguró que podría crecer la producción pero no es seguro por las cuestiones climáticas. En cambio, no será inferior a las 914.000 toneladas que se produjo el año pasado.
Nuevos mercados
La actividad citrícola, que también se benefició el año pasado con la devaluación, que le permitió mejorar los precios por las exportaciones, confía en que 2003 será un año mejor todavía. Fuentes del sector indicaron que las expectativas están centradas, sobre todo, en la posibilidad de abrir nuevos mercados para la fruta fresca, que deja mejores dividendos que las exportaciones industriales. Como en otras áreas del quehacer productivo de la provincia, los citricultores y los industriales citrícolas lamentan la falta de crédito. "El año pasado logramos zafar porque muchos clientes nos anticiparon el pago. Esperamos que este año se repita lo mismo porque de otra manera la situación se hará muy complicada ante la falta de crédito", señaló un vocero del sector. Con todo, hay optimismo en el sentido de que se mantendrán los niveles de producción y de exportación de los últimos años.
El factor climático
La soja fue el boom el año pasado y los buenos dividendos que otorgó la cosecha entusiasmó a muchos inversores -de la provincia y de otros lados- que compraron campos para el cultivo de esta oleaginosa. De manera que podría esperarse una producción mayor a la del año pasado, que redondeó las 600.000 toneladas. Sin embargo, la soja es muy frágil respecto de las variaciones climáticas. La inusual sequía de este verano ya ha causado perjuicios en algunos cultivos y en otros ha bajado el rendimiento por hectárea. Es probable, si no se normaliza la etapa de lluvias, que la producción final sea inferior a la del año pasado. No obstante, en materia de comercialización se espera que los precios internacionales se mantengan en un buen niveles como estuvieron en 2002, de manera que los productores siguen apostando a la exportación.
El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Juan Carlos Falivene, admitió que ese sector espera una reactivación de la actividad, en particular en lo que hace a la obra pública. "Es fundamental que se haya creado ya el marco jurídico que no había en 2001, referente a la actualización de precios de los contratos de obra. Esto permitirá poner en movimiento todos los trabajos que estuvieron paralizados el año pasado", señaló el dirigente.
Falivene comentó que en el verano comenzaron a notarse algunos signos de reactivación. "En Buenos Aires se registró un aumento de la venta de cemento de entre el 30% y el 40%. En Tucumán también creció la demanda de cemento aunque en un porcentaje menor. Esto quiere decir que, ante la estabilidad que asoma, la gente comienza a animarse a invertir", puntualizó.
El dirigente lamentó, en cambio, que en el presupuesto nacional de 2003, se hayan disminuido los fondos específicos para viviendas en cerca de un 30%. "De 900 millones de pesos que se habían previsto se bajó a 600 millones de pesos", aseguró.
El empresario consideró lamentable que el dinero que no se destinará a la obra pública, se dirigirá a los planes sociales como Jefes y Jefas de Hogar. "Es decir que el Gobierno está prefiriendo entregar un subsidio que es casi una limosna, en vez de invertir para que se creen fuentes laborales genuinas. Muchos de los beneficiarios de los planes sociales son obreros de la construcción que, no tengo dudas, preferirían trabajar dignamente y no recibir esos $ 150 que ayudan muy poco", resaltó Falivene.
Inversión inmobiliaria
El sector inmobiliario también confía en mantener la tendencia de crecimiento que se inició el año pasado. El presidente de la Cámara respectiva, Jorge Gordillo, señaló que se espera que en 2003 se mantenga la actividad sostenida de inversiones en inmuebles.
"La debacle financiera es reciente y ha golpeado mucho a la gente. En general, la especulación financiera se terminó aunque todavía haya gente que trate de seguir en esa línea. Pero la gran mayoría han perdido confianza en los bancos y prefieren preservar sus ahorros comprando algún inmueble. Creo que lo ocurrido con el corralón y con el corralón ha sido una lección histórica para los argentinos", subrayó el dirigente.
Según Gordillo, lo ideal sería que se reactive el crédito hipotecario, ya que de esa manera sí se produciría un importante movimiento, no sólo en el mercado inmobiliario sino también en la construcción.Respecto de las preferencias de los tucumanos a la ahora de adquirir inmuebles, el empresario dijo que cuando se trata de inversiones, la gente compra departamentos porque es lo más fácil de alquilar luego. Las casas también tienen un buen nivel de demanda pero para vivienda propia. En el caso de los campos, que se vendieron mucho el año pasado, actualmente cayó la oferta. "Eso da la pauta de que muchos productores agrícolas lograron resolver sus problemas, mediante los ingresos por exportaciones, y están dispuestos a conservar y seguir explotando sus campos", consideró Gordillo.
Buenos precios
La industria azucarera también espera una buena cosecha y una buena producción. El consultor Ernesto Cerro, del Centro Regional Azucarero de Tucumán (CART) dijo que a pesar de la seca, a la cual consideró temporaria, se puede esperar una buena cosecha.
"Los precios internacionales no están malos, aunque los del mercado interno sean mejores, hay un margen interesante para exportar los excedentes", subrayó el especialista. El crudo llegó hoy a 194 dólares la tonelada (unos $ 620) y los blancos no han caído; sigue alrededor de 240 dólares la tonelada (unos $ 760) mientras en el mercado interno está a $ 780 la tonelada. Cerro indicó que los precios son buenos ya que producir cuesta $ 300 la tonelada.
"La devaluación nos salva del problema de precios y si bien se está vendiendo mejor en el mercado interno, con las exportaciones se hace caja, se consigue un ingreso de dinero inmediato, aún con las retenciones. Hay que hacer lo mismo que se hizo el año pasado: exportar los excedentes antes de que comience la zafra", puntualizó.
Cerro señaló que en 2003 se repetirá el problema de la falta de financiación. "Claro que también puede repetir lo que pasó el año pasado en que el azúcar sirvió como moneda", dijo.
El especialista aseguró que podría crecer la producción pero no es seguro por las cuestiones climáticas. En cambio, no será inferior a las 914.000 toneladas que se produjo el año pasado.
Nuevos mercados
La actividad citrícola, que también se benefició el año pasado con la devaluación, que le permitió mejorar los precios por las exportaciones, confía en que 2003 será un año mejor todavía. Fuentes del sector indicaron que las expectativas están centradas, sobre todo, en la posibilidad de abrir nuevos mercados para la fruta fresca, que deja mejores dividendos que las exportaciones industriales. Como en otras áreas del quehacer productivo de la provincia, los citricultores y los industriales citrícolas lamentan la falta de crédito. "El año pasado logramos zafar porque muchos clientes nos anticiparon el pago. Esperamos que este año se repita lo mismo porque de otra manera la situación se hará muy complicada ante la falta de crédito", señaló un vocero del sector. Con todo, hay optimismo en el sentido de que se mantendrán los niveles de producción y de exportación de los últimos años.
El factor climático
La soja fue el boom el año pasado y los buenos dividendos que otorgó la cosecha entusiasmó a muchos inversores -de la provincia y de otros lados- que compraron campos para el cultivo de esta oleaginosa. De manera que podría esperarse una producción mayor a la del año pasado, que redondeó las 600.000 toneladas. Sin embargo, la soja es muy frágil respecto de las variaciones climáticas. La inusual sequía de este verano ya ha causado perjuicios en algunos cultivos y en otros ha bajado el rendimiento por hectárea. Es probable, si no se normaliza la etapa de lluvias, que la producción final sea inferior a la del año pasado. No obstante, en materia de comercialización se espera que los precios internacionales se mantengan en un buen niveles como estuvieron en 2002, de manera que los productores siguen apostando a la exportación.







