03 Febrero 2009 Seguir en 
Antonio Peralta escuchó el reventón y su corazón dio un vuelco. El hombre, que trabaja en una estación de servicio de Yerba Buena, fue testigo del accidente en el que esta madrugada falleció la pediatra María Cecilia Reales.
"Cuando miré hacia la calle, el Peugeot estaba encima del Ford y vi que los chicos salían caminando de su auto, aunque estaban muy golpeados. Entonces, me acerqué para agarrarle la mano a la doctora y tomarle el pulso", describió.
Peralta recordó como, pocos minutos después, comenzaron a llegar las ambulancias y los móviles de la Policía. "La gente estaba muy conmocionada y yo también me asusté mucho. Incluso, una de las ruedas del vehículo llegó hasta la estación en donde estaba; tan violento fue el impacto", comentó.
El testigo manifestó que, a juzgar por el estado en que quedaron los autos, el menor que conducía el Ford circulaba a gran velocidad. "Ella cruzó la avenida Aconquija despacio. Tal vez si lo hubiese hecho más fuerte podría haber evitado el choque", opinó. LA GACETA ©
"Cuando miré hacia la calle, el Peugeot estaba encima del Ford y vi que los chicos salían caminando de su auto, aunque estaban muy golpeados. Entonces, me acerqué para agarrarle la mano a la doctora y tomarle el pulso", describió.
Peralta recordó como, pocos minutos después, comenzaron a llegar las ambulancias y los móviles de la Policía. "La gente estaba muy conmocionada y yo también me asusté mucho. Incluso, una de las ruedas del vehículo llegó hasta la estación en donde estaba; tan violento fue el impacto", comentó.
El testigo manifestó que, a juzgar por el estado en que quedaron los autos, el menor que conducía el Ford circulaba a gran velocidad. "Ella cruzó la avenida Aconquija despacio. Tal vez si lo hubiese hecho más fuerte podría haber evitado el choque", opinó. LA GACETA ©







