09 Febrero 2003 Seguir en 
Fue un empedernido detractor de la convertibilidad, y desde 1995 "por lo menos", se pronunció en contra de ese sistema. Aunque reconoce que el gobierno de Eduardo Duhalde cometió "gravísimos errores" en la salida de la paridad 1 a1, el ex viceministro de Economía de la primera parte del gobierno de Carlos Menem considera que el país puede recuperarse. Destaca, no obstante, que "las bases sobre las cuales se apoya la ansiada recuperación son muy frágiles". Estos fueron sus principales conceptos vertidos a LA GACETA.
- ¿Como ve a la situación económica actual?
- Es obvio que en los últimos tres meses, más o menos, ha comenzado a mejorar notablemente, a pesar de que sus bases no dejan de ser frágiles. La noción casi a nivel de jerigonza del "veranito" fue lanzada por los mismos que tiempo atrás predicaban la hiperinflación y que la depresión no encontraba piso, etc. Esta idea venía aparejada también con la presunción de que esta mejora se desmoronaba en cualquier momento, lo que tampoco se cumplió. Son los reaccionarios que piensan en el antiguo esquema y quieren que éste, indefectiblemente, fracase. En síntesis, la Argentina tiene un cambio favorable con muchas limitaciones, porque es muy distinto el caso según los sectores. Tampoco es de una intensidad que llame poderosamente la atención.
Para consolidar este repunte depende fundamentalmente de lo que hagan este gobierno y el próximo. De todas maneras, el enderezamiento parcial de la situación económica es real.
- ¿Cómo calificaría a la gestión económica de este gobierno?
- Durante la gestión de Jorge Remes Lenicov se cometieron muchos errores, que el propio Presidente terminó reconociéndolos, semanas atrás, cuando habló de "la etapa del derrumbe". Desde hace años motoricé una salida ordenada de la convertibilidad, pero Remes Lenicov hizo todo lo contrario.
Así, la recuperación que ahora se percibe se hizo desde un sitial mucho más bajo del que se podía haber hecho. Por eso quedaron malas e innecesarias secuelas, que fueron fruto de esos errores.
- ¿El dólar está demasiado alto?
- En la Argentina, en esta década, indefectiblemente, el valor del dólar debe pivotear en un nivel real, alto. Con los valores de precio que se observan la paridad de equilibrio que necesitaría el país se coloca en torno a los $ 3,50. Si baja, circunstancialmente de ese valor no es preocupante.
- ¿Qué problemas existirían si sigue descendiendo?
- En el país hay un grave problema en el programa monetario, porque puede estar incubándose cierta restricción indeseable y seguir pegando mal sobre el dólar. Se crearían de esa manera problemas de señales y de expectativas muy grandes.
- ¿Es atendible lo que dice el presidente de Arcor -Luis Pagani-, en el sentido de que el dólar podría estar alrededor de $ 2,20?
- A pesar del respeto que me impone este importante empresario, me parece un despropósito. Si hubiéramos arrancado muy bien después de la salida de la convertibilidad, es obvio que con un valor de $ 2 o algo más podríamos haber tenido una paridad real muy alta, suficiente y no haber llegado a este estrepitoso $ 3,5 o algo parecido. Suponiendo que el dólar siguiera cayendo, no tengo seguridad de que los precios, por ejemplo, bajen con cierta rapidez. Con esto vuelvo a los miedos de un dólar barato, lo que sería un doble desastre para el país.
- ¿Cuáles son, entonces, las perspectivas para este año, al menos?
- Pese a los errores que se cometieron y se cometen, no soy agorero. No quiero que el veranito se caiga como pretenden inculcarle a la gente ciertos personajes.
Espero que esta mejora se consolide.
- ¿Cuáles son los grandes problemas que se deben solucionar?
- Aparte del problema crediticio, que es serio, son importantes o fundamentales revertir la situación distributiva, la desocupación, la pobreza. Esto se podría haber solucionado en gran parte con una salida ordenada, pero ya es tarde para llorar por los despropósitos realizados y debemos asumir la realidad.
En la medida que se concreten las mejoras la situación irá mejorando, aunque lenta, tímidamente.
- ¿Como ve a la situación económica actual?
- Es obvio que en los últimos tres meses, más o menos, ha comenzado a mejorar notablemente, a pesar de que sus bases no dejan de ser frágiles. La noción casi a nivel de jerigonza del "veranito" fue lanzada por los mismos que tiempo atrás predicaban la hiperinflación y que la depresión no encontraba piso, etc. Esta idea venía aparejada también con la presunción de que esta mejora se desmoronaba en cualquier momento, lo que tampoco se cumplió. Son los reaccionarios que piensan en el antiguo esquema y quieren que éste, indefectiblemente, fracase. En síntesis, la Argentina tiene un cambio favorable con muchas limitaciones, porque es muy distinto el caso según los sectores. Tampoco es de una intensidad que llame poderosamente la atención.
Para consolidar este repunte depende fundamentalmente de lo que hagan este gobierno y el próximo. De todas maneras, el enderezamiento parcial de la situación económica es real.
- ¿Cómo calificaría a la gestión económica de este gobierno?
- Durante la gestión de Jorge Remes Lenicov se cometieron muchos errores, que el propio Presidente terminó reconociéndolos, semanas atrás, cuando habló de "la etapa del derrumbe". Desde hace años motoricé una salida ordenada de la convertibilidad, pero Remes Lenicov hizo todo lo contrario.
Así, la recuperación que ahora se percibe se hizo desde un sitial mucho más bajo del que se podía haber hecho. Por eso quedaron malas e innecesarias secuelas, que fueron fruto de esos errores.
- ¿El dólar está demasiado alto?
- En la Argentina, en esta década, indefectiblemente, el valor del dólar debe pivotear en un nivel real, alto. Con los valores de precio que se observan la paridad de equilibrio que necesitaría el país se coloca en torno a los $ 3,50. Si baja, circunstancialmente de ese valor no es preocupante.
- ¿Qué problemas existirían si sigue descendiendo?
- En el país hay un grave problema en el programa monetario, porque puede estar incubándose cierta restricción indeseable y seguir pegando mal sobre el dólar. Se crearían de esa manera problemas de señales y de expectativas muy grandes.
- ¿Es atendible lo que dice el presidente de Arcor -Luis Pagani-, en el sentido de que el dólar podría estar alrededor de $ 2,20?
- A pesar del respeto que me impone este importante empresario, me parece un despropósito. Si hubiéramos arrancado muy bien después de la salida de la convertibilidad, es obvio que con un valor de $ 2 o algo más podríamos haber tenido una paridad real muy alta, suficiente y no haber llegado a este estrepitoso $ 3,5 o algo parecido. Suponiendo que el dólar siguiera cayendo, no tengo seguridad de que los precios, por ejemplo, bajen con cierta rapidez. Con esto vuelvo a los miedos de un dólar barato, lo que sería un doble desastre para el país.
- ¿Cuáles son, entonces, las perspectivas para este año, al menos?
- Pese a los errores que se cometieron y se cometen, no soy agorero. No quiero que el veranito se caiga como pretenden inculcarle a la gente ciertos personajes.
Espero que esta mejora se consolide.
- ¿Cuáles son los grandes problemas que se deben solucionar?
- Aparte del problema crediticio, que es serio, son importantes o fundamentales revertir la situación distributiva, la desocupación, la pobreza. Esto se podría haber solucionado en gran parte con una salida ordenada, pero ya es tarde para llorar por los despropósitos realizados y debemos asumir la realidad.
En la medida que se concreten las mejoras la situación irá mejorando, aunque lenta, tímidamente.







