Era él solo contra cinco ladrones armados. Tenía el uniforme lleno de sangre por las más de 20 puñaladas que había recibido. Pero no se rindió y defendió el dinero con su vida. El sargento Héctor Arrieta quedó internado en el hospital Padilla, luego de evitar que una banda de delincuentes perpetrara un robo en la sede de Legislatura ubicada en Maipú 943.
Cerca de las 15, Arrieta estaba sentado en la guardia del edificio. A esa hora, las puertas de la Legislatura están cerradas y soló se permite el acceso a personal autorizado por la puerta de entrada. Por eso, al sargento le llamó la atención cuando escuchó ruidos en el primer piso. "¿Quién anda ahí?", dijo el policía mientras subía la escalera. Caminó pocos pasos más y, sorpresivamente, un hombre apareció de entre las sombras y comenzó a golpearlo.
Detrás del delincuente llegaron otros cuatro individuos. Dos portaban armas de fuego y otros dos, cuchillos. Arrieta resistió como pudo, pero a los pocos minutos ya había recibido varias puñaladas y golpes en la cabeza. "Lo ?puntearon? en ambos brazos y en otras partes del cuerpo. Afortunadamente, no son heridas de gravedad", indicó el comisario José Díaz, segundo jefe de la Unidad Regional Capital. Una vez que Arrieta estuvo semiinconsciente en el piso, los delincuentes lo arrastraron hacia la guardia del destacamento que está a metros de la puerta de entrada y lo maniataron. Los agresores intentaron violentar la puerta de la Tesorería, donde está la caja fuerte. Pero escaparon antes de finalizar el "trabajo". Aparentemente, los ruidos que ocasionaron durante la pelea con Arrieta los hizo creer que algún vecino llamaría a la Policía y huyeron.
En un primer momento se creyó que habían sustraído $ 50.000 y una notebook, pero la Policía confirmó que no se registraron más pérdidas que el arma reglamentaria del custodio. "La tozudez de Arrieta impidió que se consumara el robo. Cumplió acabadamente con su deber", indicó el comisario Díaz.
El sargento estuvo atado durante más de 20 minutos. Logró soltarse y, dejando un reguero de sangre a su paso, caminó hasta otra area de la Legislatura que está en avenida Sarmiento 655. Testigos aseguran que llegó en estado de shock, y a duras penas pudo contar que acababa de enfrentar a cinco hombres fuertemente armados.
El comisario Carlos Castro, a cargo de la seguridad del edificio, llamó una ambulancia que trasladó al herido al hospital Padilla. Como perdió mucha sangre debido a los más de 20 "puntazos" que recibió, los médicos decidieron que Arrieta quede en observación, aunque está estable. "Una vez que le hicieron las primeras curaciones hablé con él para felicitarlo, porque cumplió con su tarea de una manera admirable", señaló Castro.
La hipótesis más fuerte que manejan los investigadores es que los delincuentes tenían información de primera mano. Habrían entrado por los techos, utilizando una escalera, y aparentemente se movilizaban en automóviles. "Contaban con datos fidedignos de los movimientos de la guardia y de la tesorería", dijo el comisario Díaz.







