"Si no la tengo yo, no la tendrá nadie"

Un hombre entró a la madrugada a la casa de su vecina, la mató de varias puñaladas, hirió a su hijo y se fugó. Familiares de la joven asesinada aseguran que el presunto agresor se había obsesionado con ella. "No voy a poder sacarme de la mente lo que vi", dijo su cuñado.

EN SILENCIO. El homicida entró al dormitorio de Benítez y la mató a cuchillazos. También apuñaló a su hijo. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
EN SILENCIO. El homicida entró al dormitorio de Benítez y la mató a cuchillazos. También apuñaló a su hijo. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
30 Enero 2009

"Este infeliz lo tenía todo planeado. Hace un par de días me había dicho: ?si no la tengo yo, no la va a tener nadie más?". Diego Miranda estaba consternado. El fue testigo de cómo su cuñada fue asesinada a puñaladas por un vecino en su casa de Los Pocitos. El autor del crimen, que también acuchilló al hijo de la víctima, está prófugo.
Hace pocos años, los hermanos Diego y Ricardo Miranda y Juan Sierra compraron una precaria casa en la manzana C del barrio 110 Viviendas. Allí vivían con sus respectivas parejas: Mariana Benítez, Claudia Oro y Ramona Díaz.
Durante las últimas semanas, aseguran, un vecino identificado como "Bichi" Noriega había comenzado a molestarlos. "Nos parecía raro, porque era amigo de la familia. Pero de un día para el otro se obsesionó con ?La Polaca?", aseguró Diego Miranda, de 20 años.
"La Polaca" le decían a Benítez. Había llegado de Buenos Aires hace unos 10 años y era madre de dos hijos de Ricardo Miranda: Sebastián, de cuatro años, y una beba de cuatro meses.
El martes, según Oro, "Bichi" Noriega entró a su casa y preguntó por Benítez. "Como ella no estaba se puso agresivo. Incluso rompió un televisor", dijo Oro. Y agregó: "cuando lo corrí se rió irónicamente, como diciendo: ?ya vas a ver lo que les va a pasar?".
La noche del miércoles, Ricardo Miranda y Sierra fueron a la casa de un vecino que cumplía años. Al parecer, Noriega sabía que "La Polaca" se quedaría sola junto con sus hijos. "Tengo una angustia terrible -dijo Oro, llorando-. Yo presentía que tenía que cerrar con llave la puerta de la casa, pero no lo hice".
Cerca de la 1.30 de ayer, el homicida entró a la casa de los Miranda. Recorrió el pasillo principal, que conduce a tres dormitorios; en el primero dormía Díaz; en el segundo, Diego Miranda y Oro; en el tercero, Benítez y sus dos hijos. El agresor entró a este último y, en absoluto silencio, atacó a la mujer. "Me desperté porque ?la Polaca? pedía ayuda a los gritos. Cuando entré a su pieza vi a este tipo sobre ella, clavándole el cuchillo. Sebastián lloraba en la cama, porque también lo había apuñalado a él", detalló Diego Miranda. El joven comenzó a luchar con Noriega. "Lo agarré del cuello para voltearlo, pero él estaba como loco", relató el cuñado de Benítez. En determinado momento, Miranda se golpeó contra una viga y quedó tirado en el suelo. "El hijo de p... aprovechó y le dio la última puñalada a ?La Polaca?", dijo. La joven no volvió a gritar. "Cuando le estaba por clavar el cuchillo a la beba, salté y le di un hombrazo. Recién entonces logré que se cayera", indicó aún alterado Diego Miranda. Noriega, aseguran, se levantó tranquilamente, guardó el cuchillo y salió de la casa. Desde entonces nadie sabe nada de él. A Ricardo Miranda la noticia le llegó varios minutos después. "Volví corriendo de la fiesta, pero ya había pasado todo. No sabíamos qué hacer", indicó el viudo. Benítez murió mientras era llevada al Padilla. Había recibido al menos seis puñaladas en distintas partes del cuerpo. Sebastián, por su parte, quedó internado en el hospital de Niños. Sufrió heridas en las piernas, pero afortunadamente no son graves.
Personal de la comisaría de Los Pocitos, al mando de los comisarios Raúl Brito, Víctor Pacheco y Julio López, rastrilló barrios de la zona en busca del agresor, pero no logró encontrarlo. "Sé que salvé la vida de mis sobrinos, pero jamás voy a sacarme de la mente lo que vi", se lamentó Diego Miranda.
Los vecinos aseguraron que Noriega es un hombre muy corpulento, que provoca terror.

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