Se acabó la paciencia

El empresariado se queja de la inacción de Miranda. La inseguridad es una mala noticia en un año electoral.

06 Febrero 2003
La vejez del régimen mirandista se siente con intensidad en la primera semana de febrero. Los problemas se acumularon durante tres años, no fueron resueltos, y ahora estallan bruscamente en vísperas de una campaña electoral.
La sensación de crisis en distintos ámbitos de la sociedad es tan fuerte que surgen dudas sobre si el Gobierno podrá manejar los diferentes conflictos hasta el 29 de octubre, sin debilitarse. El primer embate procedió de la comunidad de negocios, que es habitualmente cauta en sus planteos públicos. "Hay que gobernar", reclamó ayer el empresario Vicente Lucci, quien está agobiado por la inseguridad que se respira en la Provincia. Por este lado hace agua cada vez más el Gobierno, pese a que un eslogan oficial predica que Tucumán es una provincia segura. El escándalo de la mortalidad infantil desbarrancó en noviembre pasado la consigna "Tucumán, una buena noticia".
La protesta golpea fieramente al ministro político -en licencia- y precandidato a vicegobernador por la fórmula oficialista, Fernando Juri. El gesto de Lucci precipitó reacciones en cadena del mundo empresario, que poco y nada cree en la aptitud del Gobierno para dar un corte a la situación. La convicción compartida por ese sector de la sociedad es que no hay voluntad del poder político para torcer el rumbo de los hechos y castigar a la delincuencia. Además, se lo ve muy enfrascado en arreglar su sucesión dentro del peronismo, con descuido de todo otro asunto. De la inseguridad física a la normativa sólo hay un paso. La cesación de pago unilateral de 65 millones de bonos de la operatoria FET es una prueba de que la inestabilidad jurídica no es una fantasía.

Ruidos fuera de programa
El bloque gremial próximo al oficialismo insinúa que se despegará del gobernador Julio Miranda. Así, ATEP amenazó con echar a pique el inicio de las clases. Que las escuelas permanezcan cerradas por las huelgas sería una mala noticia para el Gobierno en medio de la ebullición electoral. La presión ejercida ayer por gremialistas cercanos al Gobierno en la Legislatura desató un escándalo. Sin embargo, esos dirigentes se retiraron después de ese hecho. La coalición interbloque de la oposición maniobró para hacerle pagar el costo político de una medida impopular a la alianza mirandista. Mientras los sofocones no dejaron de perturbar a la estrategia diseñada por Sisto Terán para mantener bajo control a la Legislatura, en el peronismo se mantiene el estado de contienda interna. Por fuera del PJ, Olijela Rivas desplegó una serie de contactos para dar solidez a su propuesta de frente electoral. El radicalismo y Fuerza Republicana son dos de las organizaciones que figuran en su agenda.

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