Tres policías de la seccional 2a, acusados de haber baleado a un joven el domingo a la madrugada, fueron pasados a disponibilidad ayer por las autoridades de la fuerza de seguridad. “Es una decisión administrativa para facilitar la investigación de la Justicia”, indicó comisario Nicolás Barrera, subjefe de la institución.
El domingo a las 4, Patricio Celenca, de 21 años, y su amigo Emanuel Costas, de 18, salieron de bailar en un boliche de Barrio Sur y abordaron un Dodge 1.500 gris en la zona de la plaza Yrigoyen. Según los jóvenes, una camioneta Chevrolet S10 de la seccional 2a se cruzó en su camino en la esquina de Rondeau y Ayacucho. Desde ese vehículo, asegura Celenca, uno de los policías le disparó.
El joven fue llevado al hospital Padilla en otra camioneta que, según fuentes cercanas a la investigación, pertenece a la Dirección General de Drogas Peligrosas (Digedrop). Sin embargo, en las actas del centro médico quedó registrado que al traslado fue realizado en un automóvil particular no identificado. Por eso, desde la Digedrop enviaron un informe a fiscalía avisando que prestaron su vehículo porque los policías de la seccional 2a habían pedido su colaboración, y que desconocían lo que había ocurrido.
Los familiares de Celenca realizaron la denuncia en la fiscalía de feria, a cargo de Adriana Reinoso Cuello. En el hecho también tomó intervención la División Homicidios y Delitos Complejos. La Justicia ordenó que todos los policías que habían estado trabajando en la comisaría esa madrugada fueran sometidos un dermotest. Según el resultado de esta pericia, el comisario Jorge Rodríguez (segundo jefe de la seccional), el cabo Carlos Fabián González y el agente José Alejandro Hassán tenían restos de pólvora en las manos. Sus armas quedaron secuestradas por orden de la fiscala.
La operación
Hasta ayer, los médicos no habían logrado extraer el proyectil del cuerpo de Celenca. La bala, que ingresó por el hombro derecho, rozó la membrana medular, por lo que Celenca permanece internado y bajo observación. Reinoso Cuello ordenó que una vez que sea extraída por los médicos sea sometida a pericias, para establecer cuál fue el arma que la disparó. Sobre la base de este estudio, se podrá ordenar o no la detención de alguno de los policías. “Todo está en manos de la Justicia y haremos lo que esté a nuestro alcance para colaborar en el esclarecimiento del caso”, añadió Barrera.
En tanto, Costas se presentó ayer en la sede de Tribunales de avenida Sarmiento al 400. “Vengo a declarar para contar lo que pasó -dijo el joven-. Todavía no sé por qué nos hicieron eso. Ni siquiera nos preguntaron cómo nos llamábamos. A mí me golpearon salvajemente”.
El abogado Ricardo Scheuermann, representante de la familia Celenca, adelantó que solicitarán que se investigue a los policías por las lesiones, por encubrimiento y por falsificación de instrumento público.
“Vamos a llegar hasta las últimas consecuencias para saber quién le disparó a mi hijo. No nos quedaremos de brazos cruzados, porque esto es un caso de gatillo fácil que puede costarle la vida a Patricio”, expresó Martín José Celenca, padre de la víctima.








