05 Febrero 2003 Seguir en 
El mejor aliado de los bancos no es el sistema financiero ni la política económica del Gobierno nacional ni el acuerdo con el FMI. El mejor aliado es la inseguridad. La frase no pertenece a un ahorrista defraudado sino al gerente de un banco que opera en la City tucumana y que sabe que a las entidades crediticias les falta todavía un largo camino para recuperar la confianza que quedó encerrada en el corralito y en el corralón.
Si bien es cierto que la mayoría de los ahorristas que lograron liberar sus depósitos volvió a dejar el dinero en los bancos -con lo cual se recuperó cierto nivel de liquidez-, es prematuro hablar de una recuperación del sistema financiero.
Algunos clientes no perdieron la confianza en las entidades donde operaban y eso los llevó a seguir dejando sus ahorros en las mismas instituciones. "Los bancos tuvieron ?mala prensa? pero la gente se dio cuenta de que si no devolvieron la plata no fue porque no querían sino porque un sistema perverso lo impidió", aseguró otro gerente bancario.
La credibilidad no ha vuelto. Simplemente, el ahorrista no tiene demasiadas alternativas para invertir y los bancos se benefician. Los pequeños inversores -de entre $ 15.000 y $ 20.000- no tienen demasiadas opciones: o bajo el colchón, con los riesgos de robo que conlleva, o las cajas de seguridad, que son caras y no dan intereses. Sólo quedan los plazos fijos que, por otra parte, ofrecen tasas más que atractivas. En algún momento treparon al 90% anual, pero fueron bajando paulatinamente y en la actualidad oscilan entre el 15% y el 30%, según los plazos y los montos depositados.
Sin embargo, la liquidez que están obteniendo algunas entidades no alcanza para volver a establecer el crédito. En esto coinciden todos los ejecutivos de la banca tucumana: hasta que no haya estabilidad política y seguridad respecto del camino que va a tomar el nuevo Gobierno, no se volverá a los préstamos.
"La actual estabilidad monetaria no está firmemente consolidada; la evolución de la liquidez en los próximos meses es aún incierta debido a que no hay solución a la vista del stock actual de redescuentos, ni se definió una política de repago de Cedros (depósitos reprogramados). Además, no hay aún una solución a los amparos y sigue latente la amenaza de la redolarización", afirma un reciente estudio de la Fundación Capital.
Según los banqueros, el crédito escapa a las políticas institucionales de cada entidad, porque requiere el contexto de un país que sea creíble. La banca espera las señales que dará el próximo Gobierno sobre el destino del país. Hasta entonces, y hasta que se resuelva definitivamente la cuestión de los amparos judiciales, los bancos mantendrán en reserva sus fondos.
También hace falta que la economía entre en un proceso de reactivación, porque de nada sirve que haya recursos para prestar si no hay clientes -con capacidad de repago- que puedan captar esos fondos. Un comentario que circula en la City local es que, a pesar de todo, los banqueros argentinos han aprendido dos lecciones después de este colapso financiero: 1) se debe tener cuidado respecto de a quién se le presta plata y 2) hay que ayudar al cliente para que pueda pagar sus deudas y no salir corriendo a ejecutarlo.
Si bien es cierto que la mayoría de los ahorristas que lograron liberar sus depósitos volvió a dejar el dinero en los bancos -con lo cual se recuperó cierto nivel de liquidez-, es prematuro hablar de una recuperación del sistema financiero.
Algunos clientes no perdieron la confianza en las entidades donde operaban y eso los llevó a seguir dejando sus ahorros en las mismas instituciones. "Los bancos tuvieron ?mala prensa? pero la gente se dio cuenta de que si no devolvieron la plata no fue porque no querían sino porque un sistema perverso lo impidió", aseguró otro gerente bancario.
La credibilidad no ha vuelto. Simplemente, el ahorrista no tiene demasiadas alternativas para invertir y los bancos se benefician. Los pequeños inversores -de entre $ 15.000 y $ 20.000- no tienen demasiadas opciones: o bajo el colchón, con los riesgos de robo que conlleva, o las cajas de seguridad, que son caras y no dan intereses. Sólo quedan los plazos fijos que, por otra parte, ofrecen tasas más que atractivas. En algún momento treparon al 90% anual, pero fueron bajando paulatinamente y en la actualidad oscilan entre el 15% y el 30%, según los plazos y los montos depositados.
Sin embargo, la liquidez que están obteniendo algunas entidades no alcanza para volver a establecer el crédito. En esto coinciden todos los ejecutivos de la banca tucumana: hasta que no haya estabilidad política y seguridad respecto del camino que va a tomar el nuevo Gobierno, no se volverá a los préstamos.
"La actual estabilidad monetaria no está firmemente consolidada; la evolución de la liquidez en los próximos meses es aún incierta debido a que no hay solución a la vista del stock actual de redescuentos, ni se definió una política de repago de Cedros (depósitos reprogramados). Además, no hay aún una solución a los amparos y sigue latente la amenaza de la redolarización", afirma un reciente estudio de la Fundación Capital.
Según los banqueros, el crédito escapa a las políticas institucionales de cada entidad, porque requiere el contexto de un país que sea creíble. La banca espera las señales que dará el próximo Gobierno sobre el destino del país. Hasta entonces, y hasta que se resuelva definitivamente la cuestión de los amparos judiciales, los bancos mantendrán en reserva sus fondos.
También hace falta que la economía entre en un proceso de reactivación, porque de nada sirve que haya recursos para prestar si no hay clientes -con capacidad de repago- que puedan captar esos fondos. Un comentario que circula en la City local es que, a pesar de todo, los banqueros argentinos han aprendido dos lecciones después de este colapso financiero: 1) se debe tener cuidado respecto de a quién se le presta plata y 2) hay que ayudar al cliente para que pueda pagar sus deudas y no salir corriendo a ejecutarlo.







