Cercaron todos los caminos, pero aún no lo recapturaron. Y eso, para la Justicia, es lo fundamental. "Hay que atender lo urgente, y hoy lo urgente es encontrar a (José Antonio) Cuenca", expresó preocupada la fiscala Juana Juárez de Durand, quien investiga la evasión registrada el martes en el penal de Concepción. Guillermo Santos, otro detenido que intentó huir y que fue atrapado a metros de la cárcel, será sometido a pericias médicas para determinar si sufrió lesiones y las causas que las originaron.
"Es un hecho grave. Del resultado de la investigación se podrá determinar si hay o no responsables. Eso se está evaluando", indicó la representante de la fiscalía de feria del Centro Judicial de Concepción. Juárez confirmó que Cuenca y Santos utilizaron una escalera de fabricación casera para fugarse. Sin embargo, agregó que las circunstancias que rodearon la evasión aún no fueron esclarecidas. Por ejemplo, resta establecer de dónde obtuvieron los internos los materiales para fabricar la escalera que medía casi 5 metros y estaba compuesta por marcos de ventanas y telas. Además, la fiscala les solicitó a las autoridades del penal una lista del personal que estaba trabajando al momento de la fuga. "Por la índole del delito investigado (facilitamiento de la evasión, que es excarcelable), nadie va a quedar detenido por ahora", expuso Juárez de Durand.
Según fuentes de la unidad penitenciaria, Santos fue quien ideó la fuga, pese a que él lo negó cuando declaró en la fiscalía. El martes a las 14.30, el imputado de robo agravado apoyó la escalera al muro del penal que da hacia la esquina de Jujuy y Heredia. Detrás suyo subió Cuenca. La pared mide casi 6 metros; para descender, los internos corrieron casi 100 metros haciendo equilibro sobre la tapia, llegaron hasta el techo de chapa de la galería del penal y saltaron desde una altura de casi 3 metros. Había un guardiacárcel vigilando el sector, pero no logró evitar la fuga.
Atrapado
Una vez en la calle, el destino de Cuenca y de Santos fue distinto. "Los dos aparecieron de la nada. Parece que uno estaba golpeado, y por eso lo agarraron rápido, en la vereda de enfrente. El otro se subió a un auto negro con vidrios polarizados. Creo que era un Peugeot 206", contó Pablo, de 20 años, que estaba conversando con unos amigos en la esquina de la cárcel. El joven agregó: "antes de que irse, dos viejos se bajaron del auto y empezaron a hacer tiros. Después salieron unos policías en unas motos para buscarlos, pero el auto ya les había sacado mucha ventaja".
Mientras tanto, Santos era reducido por un grupo de guardiacárceles en la vereda de la casa de María. "Estaba durmiendo la siesta y me despertó el timbre, porque tocaban varias veces, como si se hubieron vuelto locos. Estaba por atender, pero escuché disparos. En vez de salir, me asomé un poco por la ventana y vi que los guardiacárceles atrapaban a un hombre. Fue todo muy raro", relató la mujer.
"Ordené que Santos sea sometido a pericias médicas, porque él dijo que fue golpeado. Si hay lesiones, también se debe determinar en qué contexto se produjeron", aseguró Juárez de Durand. Durante el tiroteo, uno de los hombres que ayudó a escapar a Cuenca dejó caer su teléfono celular. Ese aparato será sometido a pericias, y la empresa que presta el servicio de comunicaciones deberá enviar un listado con las llamadas. Con eso, se podría establecer quiénes ayudaron a escapar a los presos.
"Acá quedamos todos muy preocupados, porque los tiros volaban por todos lados", manifestó Karina Alderete, de 23 años. La joven dijo que el barrio es tranquilo, y que varios chicos suelen jugar en la calle a la siesta, horario en que se registró la fuga. "Fue una desgracia con suerte", expresó. En la esquina de Heredia y Jujuy, un grupo de jóvenes miraban hacia el penal. Señalaban hacia la torre de ese sector, donde cuatro impactos de bala quedaron marcados sobre el revoque. Es la única prueba que quedó de la fuga de Cuenca.








