BUENOS AIRES.- Jugó a resistir las condiciones que pretendía imponer el FMI. Pero ahora con el acuerdo firmado, con parte de los deberes cumplidos y con las cartas echadas, Eduardo Duhalde ha resuelto convertirse en el mejor garante de las obligaciones contraídas con el organismo internacional.
Tanto es así, que el propio Presidente -en una actitud inédita- fue hasta tribunales para pedirle a la Justicia que dé señales inalterables de que habrá comicios generales el próximo 27 de abril.La celebración de las elecciones es uno de los requisitos que, oportunamente, le impuso el Fondo a Duhalde, un hombre cuya figura nunca cayó demasiado simpática, ni siquiera a la hora de negociar.
El "apriete" del Fondo fue el que obligó al Presidente a dejar de coquetear con la fantasía de su propia postulación si las elecciones se postergaban para octubre. Y el que lo llevó, además, a jugar todo el poder del peronismo bonaerense a favor de la postulación de Néstor Kirchner.
Duhalde tomó conciencia, finalmente, de que, en algunos puntos ya no tiene retorno. Y, por eso, ha dado señales claras a los alquimistas del gobierno de que ya no es necesario ni conveniente alimentar atajos para conservar el poder.
Pero, el acuerdo con el Fondo no sólo llevó a Duhalde hasta el escritorio de María Romilda Servini de Cubría.
También lo impulsó a estampar la firma sobre un decreto de necesidad y urgencia que -a pesar de los sueldos congelados desde hace años- habilita una suba de tarifas que promete hacer estragos sobre el bolsillo de los que menos tienen.
Así, lo que al comienzo fue presentado por el Gobierno -y especialmente por el ascendente Roberto Lavagna- como un acuerdo bueno sin más, empezó a desteñir. Esto colocó al jefe del Palacio de Hacienda bajo la sospecha de no haber dicho todo lo que negociaba ni todo lo que se firmó.
La banca pública
Ahora, una misión del Fondo vendrá a la Argentina. Dicen que los enviados analizarán el aumento tarifario y explorarán el camino a seguir a partir de la firma de la Carta de Intención.
Puede inferirse, entonces, que comenzarán a ejecutarse algunos de los puntos acordados y, por eso, habría que ir pensando en la reformulación de la banca pública; en la modificación de la ley de entidades financieras; en algunas variaciones en la política monetaria y en pautas de ajuste que cumplir.
En la Carta de Intención, las cosas quedan claras. Cualquier cambio brusco en las reglas de juego podrían significar automáticamente la autodestrucción de las coincidencias que hoy parecen arrimarle oxígeno a esta administración. Tal vez por eso, la sobreactuación de Duhalde destinada a garantizar elecciones en abril. Tal vez por eso, el aumento en las tarifas -que aún pueden subir más- aunque sea una medida antipopular en medio de la ya desatada campaña electoral.Tal vez, por eso, la determinación de Duhalde de convertirse en "el garante".
Mientras, la política doméstica sigue su derrotero. La pelea Menem-Duhalde no afloja, aunque haya trasladado el escenario de enfrentamiento.
La creación de una comisión de acción política en el seno del PJ, derivada del congreso de Lanús, es una espina incrustada en el cuerpo menemista.
Si la Justicia no convalida los neolemas aprobados en Lanús, esa comisión podría designar a dedo a Kirchner como el candidato oficial capaz de utilizar los símbolos partidarios.
Buscando el mejor perfil
La pelea no muestra signos de final. En tanto, cada uno de los adversarios internos busca su mejor perfil.
Kirchner dará a conocer en las próximas horas su candidato a vice. La figura de Lavagna -junto con la de Scioli, Balestrini, Alak y Juan José Alvarez- integra la lista de especulaciones.
El propio Duhalde cree que el ministro puede darle satisfacciones a su ahora delfín, pero se mueve con cuidado.
Sabe que no será fácil defender al economista de los ataques opositores y que nunca ha dado demasiado resultado incorporar supuestas bondades económicas como temas de debate electoral.
Aunque no lo ha descartado y hasta se sentiría seducido por la figura de Lavagna abriendo definitivamente el corralón, Kirchner, por su parte, presiente dificultades y alguna que otra incomodidad. Por eso salió a distanciarse del aumento de tarifas asumido por la administración nacional, convencido de que no es él quien debe amortiguar parte del impacto.
A 87 días de las elecciones, mientras Carrió, López Murphy, Rodríguez Saá, Menem y Kirchner buscan su espacio, no son pocos los temas a resolverse en la Argentina.
Uno de los más graves es que casi el 60% de los argentinos son pobres o indigentes.
A pesar de esa cifra aterradora, a nadie se le escucha decir cómo hará para dejar de lado ambiciones partidarias o personales para atender el hambre más urgente. (DyN)







