Las tropas están alertas en el Golfo y EE.UU. les pide a sus ciudadanos que dejen la zona

El gobierno estadounidense autorizó a abandonar ambos países al personal diplomático cuya presencia no sea indispensable, y a familiares de funcionarios.

TODO ESTA LISTO. Efectivos norteamericanos se preparan en el Golfo para atacar al régimen de Saddam.
TODO ESTA LISTO. Efectivos norteamericanos se preparan en el Golfo para atacar al régimen de Saddam.
01 Febrero 2003
Washington y BAGDAD.- Citando crecientes temores, el gobierno estadounidense instó a sus ciudadanos a abandonar Kuwait y Arabia Saudita mientras continúa el intenso despliegue de tropas para una eventual guerra contra Irak. En dos cartas de advertencia, el Departamento de Estado norteamericano autorizó a abandonar ambos países del Golfo Pérsico a todo el personal diplomático cuya presencia no sea indispensable y a todos los familiares de funcionarios en las embajadas de Kuwait y Riyad. La siguiente orden sería la salida obligatoria de todos los ciudadanos estadounidenses.
Por otra parte, Estados Unidos informó que respaldaría una segunda resolución del Consejo de Seguridad de la ONU si esto aumenta la presión sobre Irak para desarmarse, pero resistirá cualquier intento de prolongar el proceso.
El presidente George W. Bush hizo estas afirmaciones en una conferencia de prensa junto al primer ministro británico, Tony Blair, tras la reunión que ambos mantuvieron en Washington para debatir sobre la crisis de Irak. El mandatario estadounidense subrayó que hay que arribar rápidamente a una decisión, al tiempo que el premier británico -el aliado más leal a Washington ante la posibilidad de confrontar militarmente con Irak- coincidió con Bush en que el tiempo se está acabando y dijo que está claro que el líder iraquí, Saddam Hussein, está violando las resoluciones del Consejo de Seguridad. "Lo que es importante es que la comunidad internacional se reúna una vez más y deje absolutamente en claro que esto es inaceptable", dijo Blair en relación con la falta de cooperación de Saddam con los inspectores de armas de la ONU. "Esta es una prueba para la comunidad internacional", expresó.

Reclamos cruzados
Por su parte, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) reclamó a Saddam mayor cooperación para regresar a Bagdad. "Debemos estar seguros de que habrá progresos si vamos allá", declaró el jefe de la AIEA, Mohammed el Baradei, a su llegada al aeropuerto de Viena, de regreso de Nueva York. El jefe de la AIEA insistió en que los inspectores deben interrogar a los científicos iraquíes sin la presión de funcionarios del régimen de Hussein.
En Viena, un portavoz de la ONU anunció que El Baradei y Hans Blix, los responsables de la misión de los inspectores en Irak, presentarán -a instancias de Alemania- un nuevo informe ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el 14 de febrero. Alemania, junto con Francia, es uno de los países que más se oponen a un ataque unilateral de Estados Unidos contra Irak.
Irak, por su parte, pidió a EE.UU.que dé a los inspectores de la ONU las pruebas que tiene sobre la existencia de armas de destrucción masiva iraquíes. En una carta al secretario general de la ONU, Kofi Annan, el responsable de Relaciones Exteriores iraquí, Naji Sabri, pidió a EE.UU. que envíe inmediatamente, por medio de la ONU, todas las pruebas de las que disponga sobre las armas en Bagdad a la comisiones Unmovic y AIEA, de la ONU.
El miércoles, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, expondrá ante el Consejo de Seguridad las pruebas que indicarían -según Washington- que Irak posee armas de destrucción masiva. (DPA-Télam-SNI-Especial)

Agradecimiento a Duhalde
El presidente George W. Bush agradeció a su par argentino, Eduardo Duhalde, el ofrecimiento de enviar ayuda humanitaria en el caso de que se concrete el ataque que Washington prepara contra Irak. Durante una conversación telefónica, Duhalde ratificó ante su colega estadounidense que Argentina apoya la lucha antiterrorista. Sin embargo, confirmó que su Gobierno no tiene el propósito de participar en una posible guerra. Esta postura se diferencia de la que tuvo Argentina durante la Guerra del Golfo en 1991, cuando el entonces presidente Carlos Menem envió dos fragatas para la operación liderada por Estados Unidos. (DyN)

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