La guerra contra Irak divide a Europa y el Papa mediaría para evitar el ataque

"El juego se terminó". El Parlamento Europeo no justifica una acción bélica. En un comunicado conjunto, los Estados le reclaman a la ONU que garantice el desarme de Bagdad.

ENTRENAMIENTO. Soldados de Estados Unidos y de Gran Bretaña continúan con los aprestamientos para la guerra en Irak.
ENTRENAMIENTO. Soldados de Estados Unidos y de Gran Bretaña continúan con los aprestamientos para la guerra en Irak.
31 Enero 2003
Londres.- Ocho países europeos, entre los que no figuran ni Alemania ni Francia, apoyaron ayer la posición de Estados Unidos contra Saddam Hussein. Por otra parte, mientras el conflicto se acerca cada vez más a un punto aparentemente sin retorno, el papa Juan Pablo II analiza la posibilidad de enviar un representante a Bagdad para frenar los planes estadounidenses de atacar Irak.
"En los próximos días podría intentarse algo concreto, como el envío de un representante de Juan Pablo II a Irak", país al que Estados Unidos acusa de tener armas de destrucción masiva, dijo en el Vaticano monseñor Jean Louis Tauran. Al intervenir en un congreso en el Instituto Italo Latinoamericano (ILLA), monseñor Tauran sugirió esa posibilidad, en el marco de los esfuerzos vaticanos para detener la amenaza de una nueva guerra en el Golfo Pérsico.
Por su parte, el presidente George W. Bush reclamó a Saddam que entregue el poder y que se exilie del país. La exhortación fue hecha tras un encuentro que el mandatario sostuvo en la Casa Blanca con el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi.Bush consideró que en caso de que Saddam se decida a abandonar Irak junto con sus allegados más cercanos, Estados Unidos apoyaría esa decisión.
Según una carta común publicada en el diario londinense "Times" y en el español "El País", Europa se presenta dividida para apoyar a Bush.
Francia y Alemania, con algunas diferencias, son partidarios de que el problema iraquí sea resuelto por el Consejo de Seguridad de la ONU y reclaman más tiempo para el trabajo de los inspectores de armas en Bagdad.
Sin embargo, el Ejército alemán inició los preparativos para transportar a Israel los primeros misiles Patriot que cederá a ese país para reforzar sus defensas ante un eventual ataque iraquí.

Nueva advertencia
En tanto, Londres y Washington advirtieron a Bagdad que el "juego se terminó" y que no podrá ocultar a la ONU durante mucho tiempo que tiene armas de destrucción masiva, según el embajador británico en la ONU, Jeremy Greenstock.
Washington considera que una última ventana diplomática se abre para evitar la guerra y estará caracterizada por una serie de contactos para reforzar la unidad de la comunidad internacional frente a Irak.
Los dirigentes de Gran Bretaña, España, Italia, Portugal, Hungría, Dinamarca, Polonia y la República Checa estimaron en su declaración común que la credibilidad de las Naciones Unidas está en juego. La carta dice que "el vínculo que une a los Estados Unidos y a Europa son los valores que compartimos: la democracia, la libertad individual, los derechos humanos y el estado de derecho".

Otro malestar
En tanto, el Parlamento Europeo dijo que el comportamiento de Irak hacia los inspectores de armas no justifica una acción militar e instó a EE.UU. a evitar el uso unilateral de la fuerza. En una resolución no vinculante, el organismo reflejó la incomodidad de la UE ante la perspectiva de una guerra.
El próximo 5 de febrero, Collin Powell presentará pruebas ante la ONU de que el régimen de Saddam posse armas de destrucción masiva, anunció el martes el presidente Bush en su mensaje sobre el Estado de la Unión. (Télam-SNI-Especial)

ANALISIS
Una gran fractura

Por Thomas P. Spieker

Bruselas.- Si la Unión Europea contara hoy en día con un ministro de Relaciones Exteriores, el funcionario debería tener una personalidad disociada para hacer su trabajo. A principios de esta semana, los países de la UE se pusieron de acuerdo para firmar una declaración conjunta sobre el conflicto en Irak. Ahora, cinco de los actuales 15 miembros y tres futuros integrantes del bloque salen a la palestra para exigir unidad, y con ello señalan hacia la fractura que desgarra tanto a la UE como a la OTAN. Javier Solana, responsable de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, sabe que su margen de acción es estrecho. "No podemos imponer a las capitales ninguna política, y menos cuando se trata de algo tan difícil como el uso de la fuerza", dijo. La mayoría de los gobiernos europeos, contra la postura del premier británico Tony Blair, no está dispuesta a plantear ahora la posibilidad de una guerra. Alemania y Francia llevan la voz cantante de los enemigos del conflicto bélico. Los dos mayores países de la UE mantienen la misma línea en el seno de la OTAN. Según Francia y Alemania, están claros los motivos por los que Washington ha presentado con tanta antelación su pedido de apoyo. "Sólo querían hacernos quedar mal", coinciden ambos países. Pero el secretario estadounidense de Defensa, Donald Rumsfeld, metió aún más el dedo en la llaga. "Catorce apoyan nuestra posición; cuatro están del otro lado", dijo sobre la relación de fuerzas en el seno de la Alianza Atlántica. Las consecuencias son por ahora imprevisibles. El texto del planteo de la UE afirma que es vital preservar la unidad y la cohesión. Pero hacía mucho tiempo que Europa no estaba tan lejos de estos conceptos. (DPA)

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