31 Enero 2003 Seguir en 
La oscuridad ha comenzado a ganar protagonismo en los últimos tiempos en la ciudad. Si bien es fruto de inspiración para poetas y enamorados, las tinieblas provocan una sensación de inseguridad ciudadana, debido a la ola delictiva imperante.
Existen varios sectores de la ciudad que carecen de iluminación, generalmente por desperfectos en el sistema de alumbrado público o por ausencia de focos. Uno de los sectores afectados, desde hace tiempo, es el parque Guillermina. El paseo de alrededor de 60 hectáreas, uno de los principales pulmones verdes de la ciudad, fue inaugurado por la Municipalidad en diciembre de 1970. Durante varios años, fue uno de los lugares de recreación preferido por los tucumanos. El prestigio inicial fue decayendo debido a los constantes descuidos municipales. La falta de iluminación lo ha convertido en un lugar peligroso, así como también su entorno. Los vecinos de San Lorenzo al 4.300 se quejan continuamente porque luego de cualquier chaparrón copioso se quedan sin iluminación y viven atemorizados porque el parque Guillermina se ha transformado en refugio de maleantes.
La oscuridad preocupa a los ciudadanos y estimula a los delincuentes. Los funcionarios municipales deberían solucionar inmediatamente esta deficiencia. Si no lo hacen, puede suceder que la oscuridad termine por envolver definitivamente su gestión.
Existen varios sectores de la ciudad que carecen de iluminación, generalmente por desperfectos en el sistema de alumbrado público o por ausencia de focos. Uno de los sectores afectados, desde hace tiempo, es el parque Guillermina. El paseo de alrededor de 60 hectáreas, uno de los principales pulmones verdes de la ciudad, fue inaugurado por la Municipalidad en diciembre de 1970. Durante varios años, fue uno de los lugares de recreación preferido por los tucumanos. El prestigio inicial fue decayendo debido a los constantes descuidos municipales. La falta de iluminación lo ha convertido en un lugar peligroso, así como también su entorno. Los vecinos de San Lorenzo al 4.300 se quejan continuamente porque luego de cualquier chaparrón copioso se quedan sin iluminación y viven atemorizados porque el parque Guillermina se ha transformado en refugio de maleantes.
La oscuridad preocupa a los ciudadanos y estimula a los delincuentes. Los funcionarios municipales deberían solucionar inmediatamente esta deficiencia. Si no lo hacen, puede suceder que la oscuridad termine por envolver definitivamente su gestión.







