31 Enero 2003 Seguir en 
En cualquier país civilizado, los problemas comunitarios suelen resolverse de común acuerdo o por mayoría de votos, a través de quienes representan a los ciudadanos si de una democracia se trata. Generalmente, se persigue el bien común y se intenta lograr un equilibrio, en el caso de que una normativa tienda a alterar la vida de los habitantes de una urbe, beneficiando a unos y perjudicando a otros. Por otro lado, las disposiciones que funcionan correctamente en un país no necesariamente pueden aplicarse en otro lugar porque hay que tener en cuenta diversos factores, tales como la idiosincrasia, el nivel de educación y de cultura de los habitantes y su predisposición a acatar las leyes que favorecen la convivencia armónica.
En San Miguel de Tucumán, el proyecto de convertir en peatonal a la calle Maipú, entre San Martín y Córdoba, no es nuevo. Desde el momento de su difusión generó controversia en distintos sectores, unos a favor y otros en contra. La idea se apoyaba en un estudio sobre el tránsito y el transporte capitalino que realizó una consultora española. Sin embargo, el proyecto quedó relegado, y resucitó con vigor a fines de diciembre pasado. La proyectada transformación de la Maipú entrará en vigencia la semana próxima, según anunciaron funcionarios municipales.
De acuerdo con el plan, las paradas de taxis serán reubicadas: las que están en Maipú, entre Córdoba y Mendoza, serán trasladadas a calle Junín, mientras quienes paran en Maipú, entre Mendoza y San Martín, se colocarán sobre esta última arteria frente al Banco de la Nación. Se establecerá una línea de sendero para la circulación de los colectivos; es decir que tendrán un solo carril para transitar por Salta-Jujuy hasta Crisóstomo Alvarez, de allí hasta Congreso-Laprida, para subir por Córdoba. Para evitar el ingreso de los taxis y remises ilegales, se establecerán cuatro puestos fijos de control y los que no posean la oblea correspondiente no podrán ingresar, según afirmó el subsecretario municipal de Servicios Públicos.
Existen puntos críticos que, al parecer, no han sido tenidos en cuenta. Por ejemplo, el desvío de vehículos de la calle Maipú a la Salta complicará aún más el tránsito. La avenida Salta recibirá un importante caudal de vehículos: los que vienen hacia el centro desde avenida Sarmiento o desde Siria, o quienes suban por Córdoba y Santiago del Estero o los que desciendan por San Juan. La senda delimitada para la circulación de los ómnibus implica que si uno se detiene en la parada, los que vienen detrás deberán detenerse uno tras otro sucesivamente, ocasionando un serio problema. La calle Salta es medianamente ancha, pero no sucede lo mismo con Crisóstomo Alvarez, Congreso, Laprida ni con Córdoba. Al parecer, tampoco se ha tenido en cuenta que en esta última arteria y 25 de Mayo, frente al local de la Anses, hay protestas permanentes que obligan a desviar el tránsito. Por otro lado, un edil sostiene que por Maipú deberían circular exclusivamente los ómnibus y los taxis.
Los tucumanos han dado sobradas muestras de ser adictos a las transgresiones; basta un paro municipal para que cada uno haga lo que quiere y, aun en tiempos normales, no se respetan a menudo los semáforos, las velocidades permitidas ni el uso obligatorio del casco en los motociclistas, por dar algunos ejemplos de las infracciones más corrientes. Por otro lado, nuestros representantes han dado sobradas muestras de incapacidad para combatir y desterrar en forma definitiva el transporte ilegal, así como a los vendedores ambulantes, que han sido desalojados momentáneamente de la calle Maipú por presión de los comerciantes y de la Federación Económica de Tucumán, pero no de las calles adyacentes (Junín, Mendoza).
Convertir en peatonal la calle Maipú es una medida apresurada, si se tienen en cuenta los numerosos puntos conflictivos como los apuntados. Es hora de que nuestros gobernantes entiendan que todo cambio debe ser largamente meditado y consensuado con las partes interesadas. Cambiar por cambiar o porque no se sabe hacia dónde ir, puede ser perjudicial. Sería mejor tal vez que se dedicaran a aplicar la ley.
En San Miguel de Tucumán, el proyecto de convertir en peatonal a la calle Maipú, entre San Martín y Córdoba, no es nuevo. Desde el momento de su difusión generó controversia en distintos sectores, unos a favor y otros en contra. La idea se apoyaba en un estudio sobre el tránsito y el transporte capitalino que realizó una consultora española. Sin embargo, el proyecto quedó relegado, y resucitó con vigor a fines de diciembre pasado. La proyectada transformación de la Maipú entrará en vigencia la semana próxima, según anunciaron funcionarios municipales.
De acuerdo con el plan, las paradas de taxis serán reubicadas: las que están en Maipú, entre Córdoba y Mendoza, serán trasladadas a calle Junín, mientras quienes paran en Maipú, entre Mendoza y San Martín, se colocarán sobre esta última arteria frente al Banco de la Nación. Se establecerá una línea de sendero para la circulación de los colectivos; es decir que tendrán un solo carril para transitar por Salta-Jujuy hasta Crisóstomo Alvarez, de allí hasta Congreso-Laprida, para subir por Córdoba. Para evitar el ingreso de los taxis y remises ilegales, se establecerán cuatro puestos fijos de control y los que no posean la oblea correspondiente no podrán ingresar, según afirmó el subsecretario municipal de Servicios Públicos.
Existen puntos críticos que, al parecer, no han sido tenidos en cuenta. Por ejemplo, el desvío de vehículos de la calle Maipú a la Salta complicará aún más el tránsito. La avenida Salta recibirá un importante caudal de vehículos: los que vienen hacia el centro desde avenida Sarmiento o desde Siria, o quienes suban por Córdoba y Santiago del Estero o los que desciendan por San Juan. La senda delimitada para la circulación de los ómnibus implica que si uno se detiene en la parada, los que vienen detrás deberán detenerse uno tras otro sucesivamente, ocasionando un serio problema. La calle Salta es medianamente ancha, pero no sucede lo mismo con Crisóstomo Alvarez, Congreso, Laprida ni con Córdoba. Al parecer, tampoco se ha tenido en cuenta que en esta última arteria y 25 de Mayo, frente al local de la Anses, hay protestas permanentes que obligan a desviar el tránsito. Por otro lado, un edil sostiene que por Maipú deberían circular exclusivamente los ómnibus y los taxis.
Los tucumanos han dado sobradas muestras de ser adictos a las transgresiones; basta un paro municipal para que cada uno haga lo que quiere y, aun en tiempos normales, no se respetan a menudo los semáforos, las velocidades permitidas ni el uso obligatorio del casco en los motociclistas, por dar algunos ejemplos de las infracciones más corrientes. Por otro lado, nuestros representantes han dado sobradas muestras de incapacidad para combatir y desterrar en forma definitiva el transporte ilegal, así como a los vendedores ambulantes, que han sido desalojados momentáneamente de la calle Maipú por presión de los comerciantes y de la Federación Económica de Tucumán, pero no de las calles adyacentes (Junín, Mendoza).
Convertir en peatonal la calle Maipú es una medida apresurada, si se tienen en cuenta los numerosos puntos conflictivos como los apuntados. Es hora de que nuestros gobernantes entiendan que todo cambio debe ser largamente meditado y consensuado con las partes interesadas. Cambiar por cambiar o porque no se sabe hacia dónde ir, puede ser perjudicial. Sería mejor tal vez que se dedicaran a aplicar la ley.







