La lealtad, un código que no figura en el contrato

Los períodos tormentosos para la economía constituyen una oportunidad para afianzar los acuerdos que, en muchos casos, son tácitos.

16 Dic 2008
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INTERRELACION. En toda compañía se demanda regenerar la confianza.

Los tiempos tormentosos para la economía llevan a que en muchos ámbitos se reformulen las reglas de juego para adaptarse al nuevo escenario. Sin embargo, tanto en el mercado financiero como en el laboral hay una regla de oro que debe renovarse y que no debe perderse para sostener a una empresa o un negocio: la confianza.
En la relación empleado-empresa existe un contrato formal, mediante el cual se pactan las condiciones económicas, los beneficios, las funciones, los horarios y las reglas generales que deben cumplir las partes. Sin embargo, subyace otro contrato, el psicológico, que establece una serie de códigos morales, no escritos, en el que la confianza mutua y la lealtad son bienes primordiales. "El contrato psicológico es un lazo intangible que une a la empresa y a su empleado en términos de una mutua aceptación no sólo de las condiciones de trabajo y el perfil, sino en términos de motivación entre unos y otros para aceptar y ser aceptado", indica a LA GACETA Graciela Filippi, directora de la consultora que lleva su nombre.
Ese contrato conjuga las expectativas de la empresa por una mayor productividad de su dotación de personal así como las necesidades de los trabajadores de ser reconocidos por la tarea adicional realizada, a través de mecanismos de incentivos o de ascensos. "La lealtad mutua aparece como un valor a tomar en cuenta, sobre todo en estos tiempos. En ese sentido, un trabajador cooperará más si la empresa le brinda estabilidad o seguridad laboral frente a la crisis", señala Graciela Chamut, master en Dirección Ejecutiva de Empresas y coach ontológico.

Esfuerzos compartidos
De acuerdo con los expertos consultados por nuestro diario la renovación de ese contrato psicológico debe estar en la agenda de las empresas. Contribuye a combatir los miedos, el estrés y las sensaciones de pérdida de la fuente laboral entre los empleados. A la vez, la empresa puede resultar favorecida con una mejor predisposición de los trabajadores a sostener un clima laboral apto para la productividad y la creatividad, más allá de los problemas financieros de la compañía. Es el esfuerzo mutuo (el principio de reciprocidad) para que la crisis no cause grandes estragos en la empresa.
La confianza forma parte de estos acuerdos tácitos. " Si esa confianza es traicionada será muy difícil repararla", advierte Filippi.
Ante la crisis, lo importante es sostener los valores. Por ejemplo, el de la palabra que debe ser respetado tanto por el más alto ejecutivo como por el cadete de una compañía, dice Chamut. En suma, más allá de los códigos y de los contratos, en toda relación laboral "los derechos son una consecuencia de haber cumplido los deberes", indica la experta.

Qué esperan las compañías
Dentro del contrato psicologico, una de las primeras reglas que reclaman las organizaciones es la preservación de la calidad del trabajo. Si hay crisis, que no se evidencie en el producto final, es el razonamiento general del empresario.

Las empresas consideran casi imprescindible que sus trabajadores contribuyan a mejorar y a preservar la imagen de la organización. Por lo tanto, un comportamiento honesto (lealtad) asoma como una regla tácita, pero necesaria.

La crisis financiera rompe paradigmas. Uno de ellos está vinculado con la jornada laboral. En varias organizaciones, se solicita al personal cierta flexibilidad para adaptar su horario a las necesidades de estos tiempos, para cumplir compromisos asumidos con los proveedores o clientes.

El principio de reciprocidad es muy común en estos tiempos. Ante las demandas de mejoras en las condiciones laborales, los empresarios consideran que es también necesario que los trabajadores cooperen con todos sus conocimientos y habilidades para alcanzar los objetivos mensuales, trimestrales o anuales de producción.

Lealtad y compromiso son los valores que demandan.

Qué reclaman los empleados
Más alla del salario mensual, los trabajadores esperan que los empresarios retribuyan la colaboración con justicia y equidad, tanto en la selección de cargos, como en los procesos de promoción del personal).

Un tratamiento que contribuya a sostener o mejorar el clima laboral. En este aspecto, los expertos consultados por LA GACETA puntualizan sobre la necesidad de tener liderazgos flexibles, jefes que escuchen al personal.

Posibilidades de desarrollo y crecimiento dentro de la organización, más allá de la retribución económica. Ser parte de los objetivos de la empresa, cumpliendo un rol protagónico en el nuevo proceso.

Herramientas necesarias para dar vía libre a la creatividad y a la productividad.

Flexibilidad horaria. Esto está vinculado con la capacitación, dicen los a nalistas, ya que muchos trabajadores quieren seguir perfeccionándose y que la empresa les brinde esa posibilidad.

Valores. La estabilidad laboral contribuirá a mejorar el clima de trabajo y vencer la ansiedad interna en toda empresa.

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