Dichosa cuestión de fondo

Las presiones sobre Servini de Cubría van en aumento desde los sectores duhaldistas.

30 Enero 2003
Por Angel Anaya

BUENOS AIRES.- No son pocos los jueces que observan el debate judicial en torno de la interna justicialista como una maniobra destinada a postergar las elecciones. Sin embargo, esa posibilidad no se condice con las motivaciones políticas de Carlos Menem, principal protagonista de aquel debate.
De todas maneras, la cuestión está tomando un rumbo explosivo de tal naturaleza, que sólo podría evitarse si la jueza María Servini de Cubría cediera a la fuerte presión psicológica que las acciones del duhaldismo están ejerciendo sobre ella. La magistrada -quien había dispuesto una medida cautelar suspendiendo el congreso justicialista, que la desoyó- debe definirse ahora en la cuestión de fondo, y se sabe ya que difícilmente la Cámara Nacional Electoral se pronuncie sobre aquella, mientras la jueza no resuelva la segunda. Pero como Servini de Cubría fundamentó extensamente la decisión cautelar solicitada por el menemismo, cuesta trabajo aceptar que vaya a contrariar sus fundamentos en el fallo que se aguarda para la semana próxima, a pesar de aquella presión sin precedentes y que pone en evidencia la irrespetuosidad con que, desde otros poderes, se menosprecia a la Justicia. Ese hostigamiento a la jueza ha logrado hasta el momento que quienes lo aplican, o lo analizan en ciertos medios, den por irrevocables las decisiones del descalificado congreso partidario.

El calendario
La grave cuestión sometida a la Justicia está siendo ocultada prácticamente por otros asuntos inmediatos y también trascendentes del ámbito económico, pero no debe perderse de vista que lo prolongado del camino judicial y la naturaleza del tema ponen en tela de juicio la solidez del calendario electoral. Este punto revalida las expectativas sobre el problema pues, como puede advertirse en las entrelíneas del acuerdo corto con el Fondo Monetario, aparece condicionándolo.
El interrogante planteado es cómo puede sentirse la jueza electoral cuya imagen se asocia a la firmeza de sus decisiones. Lo que llama poderosamente la atención es que, después de interrumpir sus vacaciones con la finalidad de ocuparse del asunto, Servini de Cubría fundamentó su resolución cautelar (en términos comunes, de urgencia) con razonamientos de fondo tan difíciles de rectificar; sobre todo tratándose de una magistrada con singular experiencia.

La apuesta
Ese largo camino de la Justicia -según se apuesta por Eduardo Duhalde y el grupo de asesores que centraliza el secretario general José Pampuro- dejará sin tiempo a la interna partidaria ansiada por Carlos Menem. Apuesta afilada que puede causar daños al afilador si el desenlace judicial final obliga a recomponer el calendario electoral para cumplir con los argumentos constitucionales de Servini de Cubría. Difícil le parece al oficialismo que la Justicia -incluida la Corte Suprema- se anime a cargar con la responsabilidad de golpear la imagen internacional del país. "Si las elecciones se suspenden nuevamente -ha dicho el Presidente- van a pensar que los argentinos están locos". (De nuestra Sucursal)

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