30 Enero 2003 Seguir en 
Los taficeños creyeron tal vez que el ingrato año 2002 no iba a regresar a sus vidas o por lo menos no iba a extenderse en el almanaque. Descubrieron que los días de 2003 se suceden, pero las penas continúan siendo las mismas, porque la realidad se modifica no precisamente en dirección al progreso.
Debido a las deficiencias, el año pasado el servicio público de pasajeros convirtió en un drama la vida de cientos de ciudadanos de Tafí Viejo: unidades que se rompían a mitad de camino que dejaban a los usuarios varados; mal estado de los vehículos; horarios que no se cumplían. Hubo dos meses de tregua en que el servicio mejoró pero, como era de esperar la historia volvió a repetirse. No sólo no se respeta la frecuencia horaria, sino que los ómnibus circulan hasta la 23. De manera que la gente tiene que apelar a los transportes "truchos" o volverse "a dedo".
Los taficeños recrean diariamente la historia de la Cenicienta, con la diferencia de que se quedan a pie a las 23, no viajan en carruajes encantados, pagan más caro el boleto y las hadas no tienen nada de madrinas, sino más bien son ogros de las sombras. Mientras haya funcionarios indiferentes que no controlen el funcionamiento de los servicios públicos y sancionen la ineficiencia, los tucumanos seguirán soportando los coletazos del año 2002.
Debido a las deficiencias, el año pasado el servicio público de pasajeros convirtió en un drama la vida de cientos de ciudadanos de Tafí Viejo: unidades que se rompían a mitad de camino que dejaban a los usuarios varados; mal estado de los vehículos; horarios que no se cumplían. Hubo dos meses de tregua en que el servicio mejoró pero, como era de esperar la historia volvió a repetirse. No sólo no se respeta la frecuencia horaria, sino que los ómnibus circulan hasta la 23. De manera que la gente tiene que apelar a los transportes "truchos" o volverse "a dedo".
Los taficeños recrean diariamente la historia de la Cenicienta, con la diferencia de que se quedan a pie a las 23, no viajan en carruajes encantados, pagan más caro el boleto y las hadas no tienen nada de madrinas, sino más bien son ogros de las sombras. Mientras haya funcionarios indiferentes que no controlen el funcionamiento de los servicios públicos y sancionen la ineficiencia, los tucumanos seguirán soportando los coletazos del año 2002.







