La guerra es inminente, dijo Bush

"El dictador de Irak no se está desarmando; por el contrario, está engañando", afirmó el presidente de EE.UU. Habló ante el Congreso.

29 Enero 2003
WASHINGTON.- El presidente George W. Bush advirtió anoche a los estadounidenses sobre la posibilidad de una guerra con Irak -"algunas horas cruciales podrían estar esperando a las tropas norteamericanas que se encuentran en la región", dijo en ese sentido-.
En su discurso sobre el estado de la Nación, Bush pidió al Consejo de Seguridad de la ONU reunirse el 5 de febrero para escuchar al secretario de Estado, Colin Powell. Este presentará, en esa ocasión, información y datos de inteligencia sobre los presuntos programas de armas iraquíes. Bush dijo que si hay guerra con Irak, se luchará con toda la fuerza de la maquinaria militar de Estados Unidos -"y venceremos", aseguró-. El mandatario agregó que tenía un mensaje para las fuerzas militares de Estados Unidos en la región del Golfo Pérsico. "Muchos de ustedes están siendo concentrados dentro y en los alrededores de la zona y algunas horas cruciales podrían estar esperándolos. En estas horas, el éxito de nuestra causa depende de ustedes", dijo.
Bush afirmó que en los últimos 12 años, Hussein sistemáticamente ha violado anteriores resoluciones de la ONU sobre su desarme. "Hace casi tres meses, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas dio a Saddam Hussein su última oportunidad para desarmarse. En lugar de hacerlo, mostró un desprecio total por las Naciones Unidas y por la opinión del mundo. El dictador de Irak no se está desarmando. Por el contrario, está engañando", aseguró el presidente de EE.UU.

De frente al mundo
Bush pronunció su mensaje desde la Cámara de Representantes, dirigido a una audiencia estadounidense cuya ansiedad ha crecido ante la posibilidad de una guerra y por el deterioro de la economía local. El discurso fue traducido en nueve idiomas y fue transmitido en todo el planeta.
Con la esperanza de presentar un caso sólido contra Hussein, Bush enfatizó sobre un supuesto vínculo entre Irak y la red Al Qaeda de Osama bin Laden, a quien Washington acusa de haber organizado los atentados del 11 de setiembre de 2001 contra Estados Unidos. "Hoy, el más grave peligro que confrontan Estados Unidos y el mundo son los regímenes que están al margen de la ley, que buscan y poseen armas nucleares, químicas y biológicas", sentenció el mandatario. "Esos regímenes -agregó- podrían utilizar tales armas para el chantaje, el terror y el asesinato de masas", afirmó en un pasaje del discurso.

Más trabajo
El mandatario también buscó asegurar a los estadounidenses que su plan de 674.000 millones de dólares en recortes de impuestos es clave para restaurar el crecimiento en la debilitada economía estadounidense, en medio de una tasa de desempleo del 6%, la caída de la confianza de los inversores y una recuperación sin creación de empleo. Las encuestas muestran que muchos estadounidenses tienen crecientes dudas sobre la capacidad de Bush para conducir la economía del país. Con el nuevo plan, el presidente espera más empleo e incentivar la demanda inyectando más dinero en el bolsillo de los estadounidenses.
Ante los crecientes costos de los servicios de salud, Bush insistió en que el Congreso trabaje con él este año para añadir, entre los beneficios del Medicare -el programa federal de seguro de salud para personas mayores de 65 años-, las medicinas por receta. La idea ha sido debatida durante años por republicanos y demócratas, que tienen concepciones divergentes sobre el tema. (Reuter-DPA)


La guerra puede afectar a Brasil y a la Argentina
BERLIN (De nuestro enviado especial, Federico Abel).- Aunque está lejos de los centros de poder donde se toman las decisiones internacionales, la Argentina podría sufrir económicamente las consecuencias de un eventual ataque de Estados Unidos contra Irak, según pronostican en el Parlamento alemán. "Una guerra también tendría un fuerte impacto económico. Los analistas calculan que un ataque le costaría a EE.UU. entre 70.000 millones y 200.000 millones de dólares. A raíz de su alto déficit fiscal, EE.UU. terminaría chupando al capital internacional que hoy circula. Esto afectaría a países como Argentina y Brasil que dependen de esas divisas". Así lo aseguró a LA GACETA, sin rodeos, el socialista Hans Klose, vicepresidente de la comisión de Relaciones Exteriores del Bundestag.
Horas antes del discurso del presidente de EE.UU., George W. Bush, sobre el estado de la nación, en el Parlamento alemán estaban tranquilos. Ocurre que el canciller, el también socialista Gerhard Shroeder, ya anticipó la negativa de su país a participar de cualquier campaña bélica, independientemente de cuáles fueran las conclusiones de los inspectores de armas que envió la ONU a Irak.
Klose no tiene dudas respecto de que la actitud adoptada por el gobierno alemán le traerá dificultades al país. "A partir de nuestra negativa y la francesa (el presidente Jacques Chirac dijo que la guerra sería la peor solución), las relaciones entre Europa y EE.UU. cambiaron. Algunos políticos norteamericanos ya comienzan a ver a Europa como un problema", admitió.
El parlamentario se opone a una salida bélica porque considera que desestabilizaría la situación política de Asia Central. De todos modos, Klose no minimiza los temores de EE.UU. "Ellos siempre vieron la política exterior partiendo de la base de que eran un puerto seguro. Pero se dieron cuenta de que, después del ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono, dejaron de serlo. Ellos están obsesionados con la posibilidad de que en un nuevo ataque terrorista con armas de destrucción masiva mueran ya no 3.000 personas, sino cien veces más", dijo.
Más allá de las diferencias estratégicas con EE.UU., el parlamentario reconoce que la amenaza del terrorismo internacional sigue latente y admitió que tiene ribetes inéditos. "Las amenazas ya no son simétricas (entre países), como sucedía antes. ¿Quién puede prever si el próximo ataque será en Washington o en Europa?", se preguntó.

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