Derrapes en el PJ

Como en 2001, el peronismo va hacia la fractura.

29 Enero 2003
Por Juan Manuel Asis

El mirandismo apretó tanto el acelerador para aventajar a propios y extraños que ahora, al intentar poner freno a sus maniobras, ha comenzado a derrapar. Es un auto con un piloto, Julio Miranda, y con demasiados navegantes. Estos operadores de ruta aconsejan el mismo camino cuando se trata de dirigir al grupo pero, a la hora de pensar en su futuro, manejan sus propias cartas de navegación. Esos planes individuales se cruzaron tanto que Miranda debió desacelerar para encauzar el rumbo. Todos quieren ser senadores o diputados, y los puestos salibles son pocos.
Es por eso que también caerá la elección de los representantes al Congreso. Si al gobernador no le agrada la grilla de partida, la carrera no empieza. El quiere a Alberto Herrera en la nómina, y este, por ahora, se puso el buzo de la marca Rivas-Jaldo-Maturana (RJM). Y los mirandistas que sueñan con el primer puesto en la largada de diputados son varios: Sisto Terán, Antonio Guerrero, Carlos Cisneros. Y, oh, detalle, sólo el primer puesto es para un hombre: el coequiper obligadamente debe ser de sexo femenino.
A Miranda, a quien algunos de sus colaboradores llaman "Prudencio" -porque se toma tiempo y precauciones para cerrar acuerdos que fortalezcan sus pretensiones-, la situación interna se le complicó con las aspiraciones políticas de su propia tropa y con la negativa del tándem opositor RJM para acompañar al binomio José Alperovich-Fernando Juri. Es más, la oposición interna se convertirá en oposición externa: Maturana, Jaldo, Rivas y Herrera no participarán de la interna justicialista, que sólo quedará reducida a la elección de los candidatos a gobernador y a vicegobernador, con la seria posibilidad de que también caiga esta votación -ante la fractura inminente- y que la dupla Alperovich-Juri sea consagrada por el congreso provincial. Allí el mirandismo maneja los votos, por lo que le resultará fácil voltear la interna y ahorrar dinero para los comicios generales.

Inversamente proporcional
En ese caso, la carrera para mantener el poder se tornará más riesgosa para el oficialismo, por lo menos en los cálculos. Es lo que quiere evitar Miranda. Intuye que una buena elección del equipo RJM afectará las aspiraciones de su binomio, y hasta es posible que una tercera fuerza resulte beneficiada por la ruptura del peronismo. Por eso mismo, tienta a Herrera con el primer puesto en la lista de candidatos a diputados. El hombre de Leales juega con una ventaja: puede hacerse de rogar mostrando que en 2001 José Ricardo Falú, integrando un frente con Rivas, ganó una banca para la Cámara Baja. El dato no es menor, para nadie.
El mirandismo fue una tromba en los comienzos. Llamó a interna para elegir todo; arrasó con la carta orgánica; dio muestra de su poderío interno en el congreso; impuso a Alperovich y convenció a Juri. Pero luego fracasó con Rivas; se frustró con Herrera; hoy le teme a la fractura que le quite el poder y, de a poco, va volteando elecciones.
En ese camino causa heridas y gana enemigos. Uno de los heridos es el propio Juri, a quien le prometieron la presidencia del PJ y la confección personal de la lista. Y resulta que hoy le anularán la elección de los cargos partidarios.

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