29 Enero 2003 Seguir en 
En las ciudades, la naturaleza puebla con su verde y engalana los parques, las plazas, los jardines de las casas, las platabandas... Los espacios públicos, con el césped bien cortado y las plantas cuidadas, provocan una sensación de gozo en el habitante y en cualquier persona que visita una ciudad. Así como la naturaleza nos provee de yuyos medicinales, también nos proporciona el yuyo común, que es una expresión de la inutilidad. Si no se lo mantiene a raya, este abusa de sus virtudes imperialistas, aprovechándose la modorra municipal, y crece a lo ancho y a lo alto.
En San Miguel de Tucumán, y especialmente durante el verano, los yuyos se desarrollan con fervor. Uno de sus blancos preferidos es el parque 9 de Julio. El sector este, sobre la avenida Coronel Suárez, sigue desde hace varias semanas poblado de vastos yuyales. Pero también estas hierbas inútiles se trepan a las platabandas de avenidas como la Belgrano, rumbo al Camino del Perú, o en Paraguay, casi avenida Mitre, por dar algunos escasos ejemplos.
Por cierto, las lluvias veraniegas son las mejores amigas de los yuyos y se supone que sus temibles enemigos deberían ser los funcionarios municipales. Lo cierto es que los yuyos prosiguen en su gesta invasora y dan un mal aspecto, especialmente en el parque 9 de Julio.
En San Miguel de Tucumán, y especialmente durante el verano, los yuyos se desarrollan con fervor. Uno de sus blancos preferidos es el parque 9 de Julio. El sector este, sobre la avenida Coronel Suárez, sigue desde hace varias semanas poblado de vastos yuyales. Pero también estas hierbas inútiles se trepan a las platabandas de avenidas como la Belgrano, rumbo al Camino del Perú, o en Paraguay, casi avenida Mitre, por dar algunos escasos ejemplos.
Por cierto, las lluvias veraniegas son las mejores amigas de los yuyos y se supone que sus temibles enemigos deberían ser los funcionarios municipales. Lo cierto es que los yuyos prosiguen en su gesta invasora y dan un mal aspecto, especialmente en el parque 9 de Julio.







