28 Enero 2003 Seguir en 
En la Legislatura, luego del papelón que hicieron los representantes del pueblo al darle la espalda a la industria azucarera, quedaron en deuda. La ausencia de unos legisladores que vendrán tostados de sus lugares de vacaciones y de los otros que no pudieron despegarse de las sábanas hizo caer una sesión trascendente. Queda en duda si al Poder Ejecutivo le interesaba esta reunión.
Lo cierto es que la reunión no era trascendental. Iba a ser una exposición de motivos y se iba a fijar una posición declarativa simplemente contra el Poder Ejecutivo Nacional, es decir contra Eduardo Duhalde. Vale recordar que fue el Presidente de la Nación quien vetó la ley que le podía asegurar protección arancelaria eterna a la actividad. Exageradamente preocupado por quedar bien con Duhalde, por el apoyo que puede brindarles en los comicios, el oficialismo no hizo ningún esfuerzo especial por la reunión legislativa. Es comprensible; una vez más los intereses partidarios están antes que los de la provincia. Por eso es mejor quedar bien con Duhalde antes que con un sector productivo local.
La próxima semana ocurrirá exactamente lo contrario. Muchos no se dormirán, otros podrán volver de sus vacaciones a tiempo y mágicamente se conseguirá quórum. No habrá papelón. Hay dos temas que desesperan al oficialismo: la prórroga del sistema de pago con tickets Proms y mantener congelado el escalafón del empleado público. Dos cuestiones que preocupan sobremanera al Poder Ejecutivo por los problemas sociales que pueden generarse con los estatales y por los millones que están en danza con ambas cuestiones. Por eso el vicegobernador ya está buscando la forma de que los números cierren y está tratando de que la interna del PJ no ponga en riesgo la aprobación de ambos proyectos de ley. Estos vencen los primeros días de febrero; por eso Sisto Terán busca seducir a su tropa para evitar problemas. Hasta ayer no tenía los números suficientes para estar tranquilo.
El gran dilema opositor
¿Y la oposición qué hace, mientras tanto? Por ahora, espera. En la arrolladora maquinaria electoral que puso en marcha el peronismo, los ya conocidos y los nuevos partidos de la oposición no pueden todavía poner la primera.
La situación es peor aún. Hay varios radicales que visitan y hacen reuniones con el precandidato José Alperovich. Y algunos simpatizantes de las nuevas agrupaciones ya se sienten seducidos por el poder y escuchan ofertas con la ilusión de obtener algún cargo o la bendición de algún sublema. El frente electoral que se pergeñó desde el interbloque legislativo sufrió desilusiones con la precandidatura de Osvaldo Cirnigliaro dentro del PJ. Aunque después el popular "Renzo" terminó pateando el tablero y no dando batalla, en el frente se sienten traicionados. Otros despotrican contra los radicales que se sienten seducidos por Alperovich. El frente -que sería bien visto por un importante sector de la sociedad- sufre, como toda estructura política, el desgaste que genera la falta de humildad de sus integrantes. Por las dudas no faltan los que siguen tentando al fiscal Esteban Jerez para que dé el sí.
Lo cierto es que la reunión no era trascendental. Iba a ser una exposición de motivos y se iba a fijar una posición declarativa simplemente contra el Poder Ejecutivo Nacional, es decir contra Eduardo Duhalde. Vale recordar que fue el Presidente de la Nación quien vetó la ley que le podía asegurar protección arancelaria eterna a la actividad. Exageradamente preocupado por quedar bien con Duhalde, por el apoyo que puede brindarles en los comicios, el oficialismo no hizo ningún esfuerzo especial por la reunión legislativa. Es comprensible; una vez más los intereses partidarios están antes que los de la provincia. Por eso es mejor quedar bien con Duhalde antes que con un sector productivo local.
La próxima semana ocurrirá exactamente lo contrario. Muchos no se dormirán, otros podrán volver de sus vacaciones a tiempo y mágicamente se conseguirá quórum. No habrá papelón. Hay dos temas que desesperan al oficialismo: la prórroga del sistema de pago con tickets Proms y mantener congelado el escalafón del empleado público. Dos cuestiones que preocupan sobremanera al Poder Ejecutivo por los problemas sociales que pueden generarse con los estatales y por los millones que están en danza con ambas cuestiones. Por eso el vicegobernador ya está buscando la forma de que los números cierren y está tratando de que la interna del PJ no ponga en riesgo la aprobación de ambos proyectos de ley. Estos vencen los primeros días de febrero; por eso Sisto Terán busca seducir a su tropa para evitar problemas. Hasta ayer no tenía los números suficientes para estar tranquilo.
El gran dilema opositor
¿Y la oposición qué hace, mientras tanto? Por ahora, espera. En la arrolladora maquinaria electoral que puso en marcha el peronismo, los ya conocidos y los nuevos partidos de la oposición no pueden todavía poner la primera.
La situación es peor aún. Hay varios radicales que visitan y hacen reuniones con el precandidato José Alperovich. Y algunos simpatizantes de las nuevas agrupaciones ya se sienten seducidos por el poder y escuchan ofertas con la ilusión de obtener algún cargo o la bendición de algún sublema. El frente electoral que se pergeñó desde el interbloque legislativo sufrió desilusiones con la precandidatura de Osvaldo Cirnigliaro dentro del PJ. Aunque después el popular "Renzo" terminó pateando el tablero y no dando batalla, en el frente se sienten traicionados. Otros despotrican contra los radicales que se sienten seducidos por Alperovich. El frente -que sería bien visto por un importante sector de la sociedad- sufre, como toda estructura política, el desgaste que genera la falta de humildad de sus integrantes. Por las dudas no faltan los que siguen tentando al fiscal Esteban Jerez para que dé el sí.







