El teléfono por medio del cual Ana Carolina Mansilla, la joven que desapareció el sábado, mandó mensajes de texto en los que pedía ayuda, fue ubicado en la localidad de Lobos, provincia de Buenos Aires. Sobre la base de este dato se solicitó a personal de Gendarmería Nacional que trate de encontrar a la muchacha de 19 años.
Mansilla, que está casada con Darío Navarro, estuvo en Yerba Buena, donde trabajaba como empleada doméstica, hasta el martes de la semana pasada. Fue a ver su familia, en Colombres, y regresó a la ciudad. Debía volver a su casa paterna el sábado, pero no lo hizo. El domingo llamó a su cuñado Adrián, que estaba en Mendoza, y le dijo que dos hombres la habían secuestrado en Yerba Buena y la habían metido por la fuerza en un automóvil. Adrián Navarro llamó entonces a su hermano. Darío y sus suegros, Silvia Ceballos y Jorge Mansilla, radicaron la denuncia policial. El lunes, Navarro recibió dos mensajes de texto en los que se le pedía ayuda. En uno de ellos, Ana Carolina le decía que los hombres que la tenían cautiva eran malos, y que temía que la mataran. "Ayudemen", indicaba el texto.
Ante la posibilidad de que fuera un caso de trata de personas se dio intervención a la Fundación María de los Angeles, que dirige Susana Trimarco, la madre de Marita Verón. Rápidamente se solicitó informes a la empresa de telefonía celular a la que pertenece el aparato de Mansilla y así se supo que el equipo estaba en Buenos Aires.
Los investigadores comienzan a sospechar que la joven se marchó por su propia voluntad, pero hasta que no la encuentren no podrán verificar esta teoría. Mientras tanto, esperan una nueva comunicación; los mensajes recibidos el lunes fueron los últimos de Mansilla.
Allanamiento fallido
Ayer, a pedido de personal de la División Trata de Personas, la fiscala María de las Mercedes Carrizo solicitó un allanamiento en una vivienda ubicada en El Bajo. Policías al mando del comisario Julio Fernández habían recibido el testimonio de una joven que decía conocer un dato clave.
La testigo declaró también en Tribunales y aseguró que ella sabía que Mansilla estaba prostituyéndose en una casa, y que se había teñido el cabello de rubio. "Cuando la vi no parecía estar en esa casa contra su voluntad", indicó la joven.
Sin embargo, cuando se concretó el allanamiento los policías se dieron con que el dato era absolutamente erróneo. En la vivienda residía una familia y la mujer que los atendió, que estaba acompañada por sus hijos pequeños, dijo que no sabe nada de prostíbulos y que no conocía a Ana Carolina.
Por eso, ahora todas las esperanzas están puestas en la búsqueda que se lleva a cabo en Buenos Aires.








