Critican los contenidos y alertan sobre los perjuicios

Un comunicado de la Mesa Nacional de Televisión y Valores denunció la búsqueda de audiencia a través de recursos indignos.

RUBEN FRASSIA. Obispo de Avellaneda- Lanús. LA GACETA
RUBEN FRASSIA. Obispo de Avellaneda- Lanús. LA GACETA
27 Noviembre 2008

BUENOS AIRES.- La Mesa Nacional de Televisión y Valores reiteró su “honda preocupación” por los actuales contenidos de la televisión y los perjuicios que causan a la sociedad, especialmente en la educación de los menores, y apeló a los empresarios privados y a las autoridades oficiales por igual, para que “se hagan cargo” de los mismos.
“La manipulación creciente de audiencias y televidentes, particularmente de aquellos más vulnerables, es una acción grave y disolvente del tejido social. El deterioro parecería no tener fin, ya que el panorama empeora día a día”, dijo la Mesa en un comunicado.
La Mesa Nacional de Televisión y Valores, que sumó a representantes de los credos judío, católico, musulmán y evangélico de la Argentina, señaló críticamente que “nadie puede sostener que producir y difundir entretenimiento implica necesariamente tener que erosionar el esfuerzo educativo en el que la mayoría de la sociedad argentina está empeñada”.

Alarma social
También recordó que “el grado de alarma social que genera esta situación” ya había quedado “rotundamente expuesto”, a través de la presentación pública de los resultados de la encuesta nacional realizada en 2007 por la misma. La Mesa convocó al obispo de Avellaneda-Lanús, Rubén Frassia, el rabino Abraham Skorka, al pastor Christian Hofft y al representante de la comunidad religiosa musulmana, Ricardo Elías para que, como referentes de la sociedad, ayuden a mejorar lo que se transmite. Según la misma, las consecuencias de la manipulación “se manifiestan hoy e incidirán mañana penosamente en la educación de nuestros niños y jóvenes y en el clima cultural de nuestra sociedad”.
El comunicado sigue diciendo que “el deterioro del lenguaje, las exhibiciones desaprensivas, la banalización de la vida humana a través del recurso a la violencia y a la manipulación degradante de la mujer, en suma, la búsqueda irresponsable de mayores niveles de audiencia a través de recursos indignos y de mal gusto, están produciendo severos daños en los televidentes, de cuyas secuelas es necesario que se hagan cargo particularmente, tanto los empresarios del sector privado como las autoridades oficiales”. (DyN)

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