27 Enero 2003 Seguir en 
El casco fue una feliz invención del hombre, siempre preocupado por prevenir accidentes que puedan llevarlo a la muerte. En las sociedades civilizadas se impuso entre los motociclistas hace más de cuatro décadas. Para imponer la costumbre se dispusieron severas sanciones monetarias a los infractores y, en poco tiempo, los conductores lo incorporaron a su cuerpo, hasta el punto que nadie se sube al vehículo sin colocarse el casco.
En San Miguel de Tucumán, esta norma nunca pudo imponerse. Por un lado, ello se debe al desprecio del motociclista por su propia vida y, por otro, a los operativos esporádicos que efectúa la Municipalidad. Estos duran pocos días, de manera que los transgresores renacen como hongos cuando el control desaparece.
Si las penas fuesen lo suficientemente severas en lo económico y, si luego de reiteradas infracciones se le quitara al conductor la licencia de por vida, posiblemente el acatamiento a las ordenanzas sería mayoritario.
Pero da la impresión de que a estos tucumanos infractores no les interesa proteger su vida ni la ajena. Por otro lado, si quienes deben hacer cumplir las normas no lo hacen, los accidentes seguirán incrementándose y Tucumán continuará ocupando los primeros lugares de lamentables estadísticas.
En San Miguel de Tucumán, esta norma nunca pudo imponerse. Por un lado, ello se debe al desprecio del motociclista por su propia vida y, por otro, a los operativos esporádicos que efectúa la Municipalidad. Estos duran pocos días, de manera que los transgresores renacen como hongos cuando el control desaparece.
Si las penas fuesen lo suficientemente severas en lo económico y, si luego de reiteradas infracciones se le quitara al conductor la licencia de por vida, posiblemente el acatamiento a las ordenanzas sería mayoritario.
Pero da la impresión de que a estos tucumanos infractores no les interesa proteger su vida ni la ajena. Por otro lado, si quienes deben hacer cumplir las normas no lo hacen, los accidentes seguirán incrementándose y Tucumán continuará ocupando los primeros lugares de lamentables estadísticas.







