22 Noviembre 2008 Seguir en 
Bajo el sol de la siesta, abrieron las chapas del techo como si se hubiese tratado de una lata de sardinas. Nadie escuchó los ruidos cuando hicieron el hueco en el cielo raso. Luego, pisando unos estantes, bajaron hasta el local. Allí dentro, armaron su propia fiesta. "Estuvieron de joda; hicieron lo que quisieron", dijo Julio Lazo, de 27 años, empleado del comercio ubicado en avenida Mitre 755. Los "boqueteros", luego de tomarse una botella de ginebra, fumar un porro y aspirar pegamento de una bolsa, robaron unos $ 3.000, según la denuncia.
El jueves a las 14.30, el personal de la firma "Guerrero Motos" se retiró del local. Bajaron las persianas, cerraron con llave y se fueron. Tres horas después, luego de abrir, el encargado del comercio, Rodolfo Felipe Ruiz, se dio con la desagradable novedad. "Desde afuera no se notaba que habían robado. Pero encontramos el escritorio revuelto y las cosas tiradas en el suelo. Además, habían vaciado la caja registradora", detalló Lazo.
El modus operandi que usaron los delincuentes fue el conocido en la jerga policial como "boquete". En la parte trasera del salón, los asaltantes hicieron dos agujeros de aproximadamente medio metro de ancho para poder ingresar. "Nunca sonó la alarma. Eso llama la atención, porque generalmente se dispara hasta cuando vuelan mariposas", dijo preocupado Lazo. Luego, contó que se toparon con un curioso hallazgo. "En el suelo, encontramos tirada una bolsa con pegamento.
Además, había dos porros, de los cuales uno estaba recién comenzado. Y, para colmo, una botella de ginebra vacía", detalló. Probablemente como consecuencia de la ingesta de sustancias, los ladrones olvidaron en el lugar una gorra de lana. "Tampoco llevaron un radiograbador y un celular, que estaban al alcance de la mano", añadió Lazo. Los asaltantes dejaron otra pista. Al parecer, uno de los "boqueteros" se cortó la mano mientras abrían la chapa. En una pared, dejó una huella de sangre con la forma de su mano.
Los delincuentes escaparon por los techos sin que nadie los viera. "Esta es la quinta vez en tres años que nos asaltan", protestó Lazo. El empleado teme que la firma vuelva a sufrir un asalto. "Ayer tapamos el techo con material. Más que nada para que no entre agua, porque los ladrones, cuando quieren robarte, lo hacen", concluyó el joven.
El jueves a las 14.30, el personal de la firma "Guerrero Motos" se retiró del local. Bajaron las persianas, cerraron con llave y se fueron. Tres horas después, luego de abrir, el encargado del comercio, Rodolfo Felipe Ruiz, se dio con la desagradable novedad. "Desde afuera no se notaba que habían robado. Pero encontramos el escritorio revuelto y las cosas tiradas en el suelo. Además, habían vaciado la caja registradora", detalló Lazo.
El modus operandi que usaron los delincuentes fue el conocido en la jerga policial como "boquete". En la parte trasera del salón, los asaltantes hicieron dos agujeros de aproximadamente medio metro de ancho para poder ingresar. "Nunca sonó la alarma. Eso llama la atención, porque generalmente se dispara hasta cuando vuelan mariposas", dijo preocupado Lazo. Luego, contó que se toparon con un curioso hallazgo. "En el suelo, encontramos tirada una bolsa con pegamento.
Además, había dos porros, de los cuales uno estaba recién comenzado. Y, para colmo, una botella de ginebra vacía", detalló. Probablemente como consecuencia de la ingesta de sustancias, los ladrones olvidaron en el lugar una gorra de lana. "Tampoco llevaron un radiograbador y un celular, que estaban al alcance de la mano", añadió Lazo. Los asaltantes dejaron otra pista. Al parecer, uno de los "boqueteros" se cortó la mano mientras abrían la chapa. En una pared, dejó una huella de sangre con la forma de su mano.
Los delincuentes escaparon por los techos sin que nadie los viera. "Esta es la quinta vez en tres años que nos asaltan", protestó Lazo. El empleado teme que la firma vuelva a sufrir un asalto. "Ayer tapamos el techo con material. Más que nada para que no entre agua, porque los ladrones, cuando quieren robarte, lo hacen", concluyó el joven.







