Los gendarmes llegaron al portón, lo vieron subido al tanque y así confirmaron que esa era la casa del "Malevo". Desde hacía días lo venían buscando, a partir de conversaciones con vecinos y de las entrevistas que daba a distintos medios de comunicación.
Los familiares de Ferreyra les negaron la entrada, por lo que tuvieron que esperar una hora y media hasta que llegara la orden de allanamiento por escrito, aseguró a LA GACETA el jefe de Gendarmería, Osvaldo Calderón.
Según dijo, estaban pasando por el portón cuando escucharon el tiro. El equipo de Gendarmería, en el que había un enfermero, corrió a auxiliar al herido. Lo bajaron con una soga desde el tanque y, luego de improvisar una camilla con un colchón, lo trasladaron en un vehículo al hospital Centro de Salud. Los uniformados que lo acompañaron no pudieron especificar si Ferreyra aún estaba con vida.
En estos momentos, la casa se encuentra cercada y se realizan pericias, informó Calderón. LA GACETA ©







