Escucho a Los Beatles desde 1964, cuando mi hermana (mayor que yo) compró su primer disco. Mi primer acercamiento al “Album Blanco” fue al adquirir la revista “PiNap”, el número que salió a principios de 1969 (tenía yo nueve años) en el que salieron las cuatro fotos, las famosas tomas de los cuatro Beatles en colores. Ese fue un gran anticipo porque era ir descubriendo la nueva joya de Los Beatles, luego de “Sgt. Pepper’s”.
Al disco lo escuché por primera vez de manera un poco salteada con un amigo bastante mayor que yo. Iba a su casa y lo escuchábamos un poco cada día. En esa época era difícil comprar discos porque eran muy caros, inaccesibles para los adolescentes, y no había -como hoy- modo de copiarlos hasta que aparecieron los primeros grabadores a cassete. En 1973 volví a tenerlo de prestado (era común que los chicos conviniéramos qué disco comprar y así podíamos hacerlos circular entre todos). El amigo que me lo prestó, que se llamaba Enrique Mopty, era compañero mío en el Colegio Nacional y tuvo la desgracia de desaparecer porque era militante del PRT. “Quique” lo tenía porque se lo había prestado su prima Norma, quien a la vez lo tenía de otra chica. La dueña resultó ser una hoy muy conocida escribana de Tucumán a quien yo conocí muchos años después -en 1988- siendo su alumno en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Recién en ese momento pude devolvérselo, atando cabos y llegando a ella por ese hecho fortuito.
22 Noviembre 2008 Seguir en 
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