18 Noviembre 2008 Seguir en 
Hay que verlo parado ahí, con la mirada en el cielo, la mano en el corazón y las botas lustradas. Hay que ver esos ojos penetrantes, ese gesto orgulloso, esa altivez bien llevada en su rostro moreno. Hay que verlo. La habilidad de Angel Luciano Amaya para bailar el malambo es digna de observarse, de aplaudirse, de premiar. Por eso, el público lo eligió el domingo por la noche como uno de los finalistas de "Talento argentino", el reality de Telefé que conduce Mariano Peluffo.
Basta que Angel hable para adivinar que se crió en estas tierras. Con su tonada tucumana y su genio encerrado en un envase de nueve años, el niño hechiza al jurado y al público en cada una de sus puestas, en cada uno de sus zapateos. Una frase de "Kike" Teruel sintetizó la admiración que el jurado siente cada vez que el tucumanito baila: "sos un capo, hermano".
Angel, que había llegado a la semifinal del programa gracias a los votos positivos de Teruel, Catherine Fulop y Maximiliano Guerra, dependía del favor del público para dar un paso adelante en el certamen. Y lo consiguió: se convirtió en uno de los finalistas entre los que se seleccionará al ganador del ciclo. LA GACETA ©
Basta que Angel hable para adivinar que se crió en estas tierras. Con su tonada tucumana y su genio encerrado en un envase de nueve años, el niño hechiza al jurado y al público en cada una de sus puestas, en cada uno de sus zapateos. Una frase de "Kike" Teruel sintetizó la admiración que el jurado siente cada vez que el tucumanito baila: "sos un capo, hermano".
Angel, que había llegado a la semifinal del programa gracias a los votos positivos de Teruel, Catherine Fulop y Maximiliano Guerra, dependía del favor del público para dar un paso adelante en el certamen. Y lo consiguió: se convirtió en uno de los finalistas entre los que se seleccionará al ganador del ciclo. LA GACETA ©







