26 Enero 2003 Seguir en 
ROMA.- El hombre más importante de Italia durante el último medio siglo falleció el viernes a las cinco de la mañana, en la intimidad de su casa, lejos de los flashes y de las cámaras que lo persiguieron durante 81 años. Tres horas y media después de su muerte, en una reunión plenaria, la familia de Giovanni Agnelli confirmaba como sucesor en la Fiat a su hermano Umberto y como heredero a su nieto, John Elkann. Las personas mueren, la dinastía sigue. Su esposa Marella, con quien compartió los cincuenta mejores años de su vida, y su hija Margherita lo acompañaban en el momento de expirar.
El hombre que reservó hace unos meses su última comparecencia en público para el presidente Carlo Azeglio Ciampi (invitado de honor a la inauguración de su pinacoteca de Turín) recibirá el último homenaje de los italianos precisamente en ese lugar. Será en la futurista astronave de metal levantada en lo alto del Lingotto, el gran edificio que fue en un tiempo la fábrica de automóviles más avanzada de Europa. La capilla ardiente se abrió ayer y las exequias, que celebrará hoy el cardenal Severino Poletto, serán retransmitidas en directo por la RAI.
Una despedida de jefe de Estado y miles de italianos acongojados es el adiós más apropiado para quien fue, de hecho, unrey sin corona de Italia.
Juan Pablo II, que lo había recibido varias veces, le calificó el viernes de "protagonista autorizado de momentos importantes de la historia italiana".
David Rockefeller, el anciano banquero, emblema del capitalismo, recordaba el momento en que se conocieron, en 1957. "Era un muchacho brillante, lleno de una visión internacional y europea para su compañía", señaló. (Especial)
El hombre que reservó hace unos meses su última comparecencia en público para el presidente Carlo Azeglio Ciampi (invitado de honor a la inauguración de su pinacoteca de Turín) recibirá el último homenaje de los italianos precisamente en ese lugar. Será en la futurista astronave de metal levantada en lo alto del Lingotto, el gran edificio que fue en un tiempo la fábrica de automóviles más avanzada de Europa. La capilla ardiente se abrió ayer y las exequias, que celebrará hoy el cardenal Severino Poletto, serán retransmitidas en directo por la RAI.
Una despedida de jefe de Estado y miles de italianos acongojados es el adiós más apropiado para quien fue, de hecho, unrey sin corona de Italia.
Juan Pablo II, que lo había recibido varias veces, le calificó el viernes de "protagonista autorizado de momentos importantes de la historia italiana".
David Rockefeller, el anciano banquero, emblema del capitalismo, recordaba el momento en que se conocieron, en 1957. "Era un muchacho brillante, lleno de una visión internacional y europea para su compañía", señaló. (Especial)
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