Demoran los careos en el caso García Belsunce

Diego Molina Pico encontró importantes diferencias entre lo que dicen los protagonistas. A tres meses del crimen, no se está más cerca de descubrir al asesino.

EL CENTRO DEL ENIGMA. La casa de los García Belsunce, en el exclusivo country, encierra un secreto difícil de develar.
EL CENTRO DEL ENIGMA. La casa de los García Belsunce, en el exclusivo country, encierra un secreto difícil de develar.
25 Enero 2003
BUENOS AIRES.- Con el mismo paso lento que regía en la causa por el crimen de María Marta García Belsunce antes de las indagatorias, el fiscal de Pilar, Diego Molina Pico, siguió analizando ayer cuándo ordenará los careos para enfrentar a los sospechosos del encubrimiento del crimen entre sí y a los testigos que los comprometieron.
La defensa de los imputados solicitó un careo entre Nora Taylor, vecina de María Marta y sospechosa de haber "arreglado" con el policía que llegó al country de Pilar, e Irene Ongay, una amiga íntima de la víctima que imputó a la vecina de ese supuesto delito. Si bien el fiscal avalaría ese pedido y lo ordenaría para los próximos días, lo cierto es que, hasta anoche, no se había dispuesto la medida ni se había precisado la fecha del "cruce".
Tampoco se había definido cuándo se realizarían los otros careos entre los principales sospechosos, ya que el fiscal encontró numerosas y marcadas contradicciones entre los protagonistas. Mientras tanto, a pocos días de cumplirse tres meses del crimen, la investigación no encuentra todavía respuesta a la única pregunta posible: ¿quién mató a María Marta de cinco balazos en la cabeza el 27 de octubre de 2002 en su casa del country Carmel, de Pilar?
Según los investigadores, como por ahora no hay ninguna sospecha concreta sobre el asesino porque las principales pruebas se destruyeron en las primeras horas, el fiscal Molina Pico quiere saber por qué encubrieron el crimen y así lograr determinar quién se benefició con esa situación. Pero la familia y los allegados de la mujer insisten en que la muerte de María Marta los envolvió en una doble tragedia: a su pérdida se le suma la acusación pública de que quisieron ocultar su homicidio.

Seguidilla de errores
Las sospechas, sin embargo, no parecen pocas. El propio juez Diego Barroetaveña, enumeró la curiosa seguidilla de errores tras el homicidio (como limpiar las manchas de sangre, conseguir un certificado de defunción trucho o tirar un "pituto" que resultó ser el plomo de la única de las seis balas que no entró en el cráneo de la mujer) y cuestionó severamente la actuación de la Policía. A esas dudas el fiscal Molina Pico sumó ahora el dato de que María Marta era donante de órganos y cree que ese deseo no se habría cumplido para que el cuerpo de la víctima no fuera manipulado.
Además, Molina Pico vedó a Carrascosa el acceso a las pesquisas que se desarrollan para encontrar al homicida. El fiscal decidió "dividir la causa en dos segmentos: las investigaciones por encubrimiento y por el homicidio". Carrascosa pidió "participar" de las acciones dirigidas a hallar al asesino, pero el fiscal "no le permitió ser parte", por lo que el abogado Marcelo Nardi, representante del viudo de María Marta, presentó un recurso de apelación. (DyN)

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