BUENOS AIRES.- El fallo de la jueza María Servini de Cubría por el cual inhabilitó por inconstitucional el modelo de semilemas del duhaldismo, es una decisión cautelar no suspensiva; es decir, no impide que la bomba de tiempo que apasionadamente están armando Eduardo Duhalde y Carlos Menem siga creciendo. Por ello, el congreso justicialista ha podido reunirse y, teóricamente, también podría concretarse la interna justicialista ansiada por el menemismo. Pero lo sustancial es, ahora, que nada de lo que haga alguna de las partes en el conflicto tendrá valor alguno sin el acompañamiento de la Justicia, salvo si optan por un acuerdo vergonzante en el que nadie cree. Es como un partido de fútbol sin pelota, en el que sus protagonistas tan sólo se agreden a la vista y paciencia de las tribunas.
La solidez del fallo de la jueza federal electoral es formalmente indiscutible, lo que permite que un cálculo de probabilidades de su apelación ante la cámara electoral esté más cerca de la ratificación. Por lo demás, Servini de Cubría ha debido soportar las duras descalificaciones personales de los perdedores, quienes parecen no tener en cuenta que integran en la mayoría de los casos el Poder Ejecutivo. El laberinto y sus acechanzas se han complicado de tal manera, que las especulaciones giran ahora sobre cuál será el próximo calendario electoral.
Cálculo y velocidad
Con ese telón de fondo, donde también figura la solicitud de Menem a la Organización de Estados Americanos para que fiscalice el proceso electoral, el Presidente aterrizó en el Foro Económico Mundial de Davos, expuesto a un cuestionario de inquietudes y extrañezas sobre la realidad argentina. La visita de Duhalde había sido prevista como una yapa del acuerdo limitado con el Fondo Monetario, pero esos hechos se precipitaron con tanta velocidad y cálculo que no fue posible dejarla sin efecto. Ese matiz de uno de ellos, el fallo judicial, ha sido la causa de que el pupilo electoral del Presidente haya recordado a diez años que Servini de Cubría fue señalada como presunta menemista por el remoto caso de Amira Yoma. Como puede advertirse, sigue siendo la remoción de estiércol un recurso preferente en la política nacional.
Antes de partir, el jefe del Gobierno tuvo un momento para reprochar al Fondo Monetario su comportamiento con la Argentina, haciendo caso omiso de que el directorio del organismo estaba convocado para horas después, con el fin de ratificar el acuerdo firmado. En la misma ocasión también lo hizo responsable de que siete países latinoamericanos figuren entre los de mayor riesgo económico en el mundo. Eduardo Duhalde desconocía seguramente en ese momento el vasto acuerdo entre Chile y la Unión Europea que permitirá levantar aranceles al 85 por ciento de las ventas chilenas al viejo mundo, y otras ventajas recíprocas que hacen de nuestros vecinos otro modelo a imitar, no sólo en lo económico, sino por la solidez y continuidad de sus políticas de Estado. (De nuestra Sucursal)







