Líderes mundiales esbozarán estrategias para enfrentar la crisis

15 Noviembre 2008

WASHINGTON.- Los líderes mundiales prometieron trabajar juntos para revisar el sistema financiero mundial en la reunión del Grupo de los 20 (G-20) que comienza en Washington, y a luchar contra la recesión económica para evitar futuras crisis.
Con el presidente estadounidense George W. Bush en sus últimos dos meses en el cargo y sin la participación del presidente electo, Barack Obama, no se espera un resultado concluyente, aunque los líderes europeos presionen para lograr compromisos que apoyen la languideciente actividad. “Tenemos que ponernos de acuerdo sobre la importancia de la coordinación en política fiscal y monetaria”, dijo el primer ministro británico, Gordon Brown
Los ministros de Economía tendrán una cena aparte en el Tesoro estadounidense. Los más recientes datos estadounidenses y europeos subrayan la gravedad de la situación. La zona euro entró en recesión en el tercer trimestre y las ventas minoristas en Estados Unidos sufrieron una caída récord. Alemania y España han entrado en recesión, mientras que Japón, Estados Unidos y Reino Unido están al borde. El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, dijo en Francfort que los bancos centrales de todo el mundo estaban dispuestos a hacer más para aliviar la presión crediticia.
La cumbre de Washington eúne a los líderes de 19 países y a la Unión Europea. Oficialmente es la reunión del G-20, y sienta a los líderes de mercados emergentes como China, Brasil, Argentina e India y a las potencias industriales del Grupo de los Siete.

Reformas modestas
Bush abogó por reformas modestas que preserven la libertad de los mercados, en lugar de regulaciones financieras más rígidas que algunas naciones defienden para frenar los excesos del capitalismo.
En su lugar, el Fondo Monetario Internacional y el Foro para la Estabilidad Financiera (FEF), un grupo de autoridades económicas de países destacados, acordaron un plan regulatorio que mantuviese el papel supervisor mundial del FMI, impulsara el rol del FEF para esbozar los patrones de supervisión y mantenga a los gobiernos a cargo de implementarlos.
Sin embargo, algunos países emergentes buscan una acción más radical. El primer ministro japonés, Taro Aso, ha ofrecido prestar U$S 100.000 millones de sus reservas extranjeras al FMI y prometió apoyar un sistema monetario basado en el dólar. (Reuter)

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