El destino de EDET

La salida del gerente de la firma plantea interrogantes.

24 Enero 2003
Por Fernando Garcia Soto

El alejamiento de Mario Donoso Aracena de la gerencia general de EDET puede significar sólo un dato anecdótico o carente de interés para la mayoría de los tucumanos, que apenas tiene tiempo de ocuparse de sus propios problemas cotidianos. Pero tal vez el hecho no debería tomarse con ligereza.
Los gerentes de la talla de Donoso rinden examen a diario y su continuidad en grandes empresas, como EDET, depende de los logros de sus gestiones.
A la distribuidora de electricidad de Tucumán le ocurrió lo mismo que a todas las empresas de servicios públicos del país. Si los exportadores fueron los grandes ganadores tras la devaluación, las compañías privatizadas que brindan servicios públicos resultaron ser las grandes derrotadas con el proceso. Y EDET es uno de los casos paradigmáticos en este sentido. La devaluación encontró a la distribuidora tucumana -de capitales chilenos- con un abultado pasivo en el exterior y también en el país, de unos U$S 230 millones, producto de fuertes inversiones realizadas en la provincia. La deuda externa de la empresa se mantiene en dólares, o sea que se triplicó en pesos, mientras que la interna entra en las generales del CER. Para colmo, la ley de Emergencia Económica le hizo pasar un 2002 pésimo a EDET y al resto de las privatizadas del país, ya que obligó a que las tarifas se mantengan congeladas a los valores de 2001, mientras todo se encarecía en el país por la inflación.
Hoy la distribuidora de electricidad atraviesa por una situación muy delicada. Según Donoso, la empresa, que invirtió U$S 150 millones en 7 años en optimizar el servicio eléctrico de la provincia, ahora es deficitaria y necesitaría de un incremento tarifario de un 35% para mantenerse operativa con el endeudamiento que soporta.
También apareció la ley provincial -posdevaluación- que obligó a la compañía a recibir Bocade en el cobro de sus tarifas. La empresa perdió mucha plata por el desagio de los títulos, y encima tuvo que "financiar" al Estado tucumano, con $ 11 millones. Parte de ese monto fue retenido por el Gobierno a mediados del año pasado, cuando este se quedó con $ 65 millones en bonos que muchas firmas depositaron para el canje en las operatorias oficiales, y por operatorias posteriores. Y si algo faltaba para que el cóctel fuera explosivo fue la decisión del Gobierno de que EDET no cobre un aumento tarifario estacional durante varios meses, pese a que la compañía ya había pagado mayores costos por la electricidad a los generadores. La pérdida, en este caso, también fue millonaria.
¿Falló Donoso en algo? Es probable que haya hecho todo lo que estaba al alcance de su mano para tratar de resolver al menos algunos de los enormes problemas que se le vinieron encima en 2002. Obviamente, nadie podría esperar que su brazo pudiera influir en algo en lo que sucedió en el país, o que lograra sortear el "capotón furioso" que le propinó el Gobierno provincial con sus habituales desaguisados. Pero, lamentablemente para él, el sector privado es implacable y olvidadizo de los éxitos.
El nuevo gerente general de EDET tendrá que lograr un objetivo de máxima: que la empresa se sobreponga a esta crisis y, de esta manera, que los tucumanos sigan gozando de un servicio eléctrico de calidad.

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