José Chávez, es encargado de una juguetería de Muñecas al 100, afirmó que la disposición es acertada. "Es una ventaja, ya que la mayoría de la gente viene al centro cuando baja la temperatura. De esta forma, tenemos la oportunidad de responder a esa demanda", dijo Chávez.
Elena García tiene un kiosco en San Martín al 600 y coincidió con la postura, pero agregó: "son tiempos en los que necesitamos trabajar. Por eso es necesario amoldarse a los hábitos de la gente".

Por su parte, Rolando Díaz, que tiene una relojería en la Galería Florida, de San Martín al 600, ofreció una perspectiva distinta a la de los otros comerciantes. El hombre afirmó que, si bien la decisión puede beneficiar las ventas, disminuye las horas de descanso.
La posición de los empleados es diferente. Sergio Espeche trabaja como vendedor de un local de artículos electrónicos, en Muñecas primera cuadra, y, aunque aceptó que es necesario amoldarse a la gente para poder trabajar, reconoció que obliga a los empleados a retirarse más tarde. "Atendemos desde las 17 y hasta las 21.30 porque somos 22 empleados y nos dividimos en dos turnos para cubrir ese horario. Sin embargo, todos nos quedamos hasta el final", explicó.
A su turno, Pablo Decio, que atiende un negocio de venta de teléfonos celulares opinó: "a nosotros no nos afecta que se estire media hora la atención al público. El problema es haber adelantado una hora los relojes. Esa fue una decisión equivocada", enfatizó.
En tanto, Graciela Fernández, que se desempeña en un local de ropa para niños, criticó la costumbre de los clientes. "Si la gente tiene la posibilidad de acudir a los negocios más tarde lo hará y los trabajadores tendremos que quedarnos hasta cualquier hora. No es bueno que la gente haga sus compras tan tarde", concluyó.
Ayer, los empresarios y el Sindicato de Empleados y Obreros del Comercio (SEOC) acordaron que se extienda la atención vespertina para adaptarse a los nuevos hábitos de los clientes que, según afirmaron los empresarios, llegan al centro después de las 18 porque la temperatura es más baja. LA GACETA ©








