El fiscal tendría pruebas de un complot

Los testimonios resultaron reveladores en muchos aspectos para la Justicia. Se conocieron detalles nuevos del día en que se cometió el crimen.

EN LA MIRA. Carlos Carrascosa, Horacio García Belsunce (h) y Nora Taylor incurrieron en muchas contradicciones.
EN LA MIRA. Carlos Carrascosa, Horacio García Belsunce (h) y Nora Taylor incurrieron en muchas contradicciones.
23 Enero 2003
BUENOS AIRES.- El fiscal Diego Molina Pico evaluó ayer la citación a careos a varios de los nueve imputados por encubrimiento del asesinato de María Marta García Belsunce, para intentar llegar al asesino.
En el caso hay muchos puntos oscuros. Por primera vez durante las declaraciones fueron mencionadas "unas veinte ampollas de adrenalina", presuntamente utilizadas para revivir a una mujer que estaba muerta por cinco disparos en la cabeza y que habrían sido encontradas por el segundo médico que llegó a la casa, diseminadas por el suelo y rodeando el cadáver.
El médico Santiago Biasi, el segundo facultativo en tomar contacto con el cuerpo, relató que la víctima no estaba "entubada" ni su cuerpo colocado como corresponde para maniobras de reanimación. Según Biasi, el entubamiento endotraqueal es una de las primeras medidas que deben tomarse para tratar de reanimar a un paciente que supuestamente estaba en paro cardiorrespiratorio por efecto de un golpe. El primer médico que llegó a la escena del crimen fue Juan Gauvry Gordon, quien -según relató Biasi- le dijo que cuando arribó a la casa del country El Carmel, María Marta García Belsunce ya estaba muerta, pese a lo cual intentó maniobras de reanimación durante unos 30 minutos.
El martes, al prestar declaración indagatoria ante el fiscal Molina Pico, el viudo de María Marta, Carlos Carrascosa, dijo que Gauvry Gordon le había dado a entender que su esposa había sufrido "un accidente". Para el fiscal también resulta llamativa la descripción que Biasi trazó de la escena en la que fue hallada María Marta, especialmente una gran mancha de sangre coagulada junto a un inodoro, la bañera llena de agua tibia completamente "enrojecida" y con "grandes coágulos de sangre" fácilmente divisables. Una muerte por un golpe producido contra las canillas del baño jamás hubiera podido generar un escenario de esa naturaleza. Llama la atención que un médico no se haya percatado de eso.

¿Cuándo murió?
También surgieron dudas sobre el momento en que se produjo el crimen, sobre todo a partir de la descripción que Biasi hizo del cuerpo. "Estaba pálida, vidriática, con los ojos abiertos y el cuerpo frío", dijo, ante lo que se preguntó cómo pudo haber perdido temperatura tan rápidamente si sólo su cabeza y hombros estaban dentro de la bañera, y el agua estaba tibia.
La pérdida de temperatura de un cadáver es un proceso más largo que el lapso que habría transcurrido entre la muerte de María Marta y la intervención de Biasi. El médico Biasi dijo que pudo introducir sus dedos en al menos dos de los tres "orificios redondos" que detectó en la cabeza de la víctima. Biasi percibió esos orificios pese a que, según sostuvo, "la cabeza había sido lavada"Si ese supuesto "lavado" fuera cierto, los investigadores no se explican cómo nadie observó antes los orificios en la cabeza.
Los relatos parecen coincidir en que fue el médico Gauvry Gordon quien ordenó a la kinesióloga Beatriz Michellini limpiar el lugar para evitar una mala impresión a los familiares.
Molina Pico estudia convocar por lo menos a tres careos para avanzar en el esclarecimiento de uno de los casos más apasionantes de los últimos tiempos. (DyN)

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