El peronismo sigue inmerso en una gigantesca pelea interna. La discusión por las candidaturas se exacerba ante la perspectiva cierta de retener el poder. A las tensiones propias de las divergencias comarcanas, se agregan las interferencias del duelo Carlos Menem-Eduardo Duhalde, que mantiene en vilo a la dirigencia.
A Olijela Rivas le pidieron que abandone las playas marplatenses y regrese a Tucumán para que discipline a los congresales del distrito. "Son todos menemistas pero votan al revés", reflexionan irónicamente en el PJ. Con todo, esas fuentes admiten que algunos congresales están desencantados con el gobernador Julio Miranda porque no cumplió con lo prometido antes del último congreso del PJ argentino. Y en la asamblea de mañana en Buenos Aires, el duhaldismo buscará voltear en forma definitiva la elección interna. En ese ámbito chocarán indirectamente los intereses de la menemista Rivas con el ahora duhaldista Miranda.
La liza provincial los enfrenta. En el ámbito mirandista no existen dudas acerca de que Fernando Juri será el compañero de fórmula del senador José Alperovich. El ministro de Gobierno es confiable para el gobernador y su entorno. La vicegobernación en manos de Juri le permitiría controlar los movimientos de Alperovich. La hipótesis supone el triunfo de ese binomio en las elecciones internas partidarias y en las provinciales.
En las filas de Rivas dan por perdida la batalla por sumar a Juri a la causa mirandista. De hecho, el ministro político desaceleró el ritmo más agresivo que quería imponer el ala dura al Grupo Escaba.
La compleja red de alianzas internas que teje el oficialismo experimenta sacudones. Las últimas versiones señalan que la diputada Stella Córdoba pretendería erigirse en la segunda postulante a senadora -el primero es Miranda-. Pero Malvina Seguí quiere ser reelecta en la banca. Algunos, sin embargo, dicen que habría admitido trocar esa posición por una de las diputaciones nacionales. Eso ocasionaría roces con la legisladora Teresa Felipe de Heredia, quien sueña también con esa banca. El acceso de Alberto Herrera y de Sisto Terán a la lista de postulantes a diputados nacionales impondría un reparto de jerarquías políticas en la órbita del mirandismo. Las movidas de Herrera despiertan recelos en el bando de Rivas. En este, esperan que el Gobierno remueva a Mario Christian Saracho de su función de interventor del Instituto de Previsión y Seguridad Social. Este es uno de los políticos más cercanos a Rivas, que arribó al cargo cuando se vivía un romance político con Miranda. La certeza de la competencia con este incentiva los esfuerzos para estructurar un polo antioficialista. El ex senador José Carbonell es uno de los que trabajan en esa dirección.
23 Enero 2003 Seguir en 
Por Carlos Abrehu







