"Quisimos guardar la mística de Luca Prodan, que cada presentación sea una fiesta", explica Aníbal Esmoris, co-guionista y productor de "Luca", el documental sobre el cantante de Sumo fallecido el 21 de diciembre de 1987. La explicación responde a que la película no se estrenó comercialmente, que pocas veces se la proyectó en salas, y que su debut fue en The Roxy, una de las mecas del rock argentino.
"Así venimos recorriendo el país, con más de 70.000 espectadores, lo que es un exitazo pata una película que salió con una sola copia. Y ha sido muy agradable la sensación de agradecimiento del público al verla como si fuera un show, porque es como tenerlo a Luca ahí otra vez", confirma. Y fue eso lo que se vivió tras cada proyección en el festival Tucumán Cine 2008, que tuvo en este filme a uno de los principales convocantes.
El filme fue dirigido por Rodrigo Espina, con quien Esmoris compartió la tarea de hacer el guión. Espina empezó a pensar en él dos años antes de la muerte de Luca, cuando con su cámara empezó a seguirlo por recitales, encuentros entre amigos y también en la intimidad de su casa.
Esmoris cuenta que se sumó al proyecto cinco años después, cuando primó su idea de no hacer una película de ficción, sino un documental. "Mi visión era de que ninguna persona podía hacer de Luca si no era el propio Luca", asegura.
Su posición tiene su razón de ser. "Se convirtió en una cosa muy especial, en un ícono, que es algo que no está dado a mucha gente", explica, y señala los casos de Gardel, Evita y el Che Guevara.
"Y lo de él era muy reciente, estaba demasiado vivo, muy entre nosotros todavía como para aceptar la imagen de otro haciendo de él", dice. Pero a partir de ese momento fueron surgiendo otros problemas. "Pasar tanto tiempo haciendo una película es algo muy loco, improductivo porque no funciona. Yo, en el medio, he tenido hijos, hice muchas otras películas... Fue un proyecto muy particular, porque ?Luca? es un musical por sobre todas las cosas; su construcción dramática se da a través de la música y de la obra poética de él, y eso hacía necesario tener los derechos sobre las canciones para poder usarlas", indica.
El problema radica en que cuando Sumo existía este no era un tema prioritario para las bandas de rock, y menos para esta. Luca era autor de las letras y aportaba en la música, pero los temas se registraron según quienes estaban en el momento de componerla.
"Y de Sumo, tras la muerte de Luca, quedaron dos bandas muy populares: Divididos y Las Pelotas", señala Esmoris. Y Ricardo Mollo y Diego Arnedo, de Divididos, finalmente no aceptaron ser parte del proyecto, con lo que las canciones en las que ellos participaron no pudieron usarse. "Eso sí hizo dar un vuelco muy positivo en el filme, porque hizo que nos centráramos mucho más en Luca todavía. Creo que si hubiéramos tenido el material que quedó afuera, que es muy rico, hubiera habido menos Luca en el equilibrio con Sumo, que casi quedó obviado", asegura.
La decisión de que el documental circulara por fuera del circuito cinematográfico argentino fue muy jugada. "Pero nuestra decisión tiene que ver con que creemos que la política cinematográfica debería ser distinta. Es difícil para nuestro cine mantenerse en cartel, que te den pantalla y que no te saquen en una semana, o estar girando en en un shopping a la tarde, con la sala vacía... terminamos saliendo solos y de noche, como decía el Indio Solari", grafica Esmoris, siempre sonriendo.








