"Chiche" pone condiciones

La cumbre de Olivos con dirigentes justicialistas provinciales podría ser clave.

21 Enero 2003
BUENOS AIRES.- Según el ministro de la Producción, Aníbal Fernández, la compañía de Hilda "Chiche" de Duhalde haría invencible a Néstor Kirchner, pero la esposa del Presidente ha puesto como condición una previa, suficiente y pública solidaridad partidaria antes de sumarse al favorito del poder. Ese requerimiento podría satisfacerse hoy si se concreta la cumbre de Olivos con dirigentes justicialistas provinciales comprometidos con el duhaldismo. Durante el reciente fin de semana la residencia presidencial de Chapadmalal fue el discreto escenario de esta estrategia y de aquella condición de "Chiche", quien sigue mostrándose más reticente que decidida. De lo que ocurra luego en Olivos dependerá también si la nominación por resolverse se anuncia antes o después del congreso partidario previsto para el viernes, y en el que muy probablemente se deje sin efecto la interna justicialista. Si esto último es así, deberá reformarse la carta orgánica partidaria, pues, de lo contrario, podría abrirse un nuevo litigio judicial que la Justicia trataría de eludir mediante lentos tratamientos que podrían afectar el calendario electoral.

El entrevero
Hasta el momento, en el menemismo hay opiniones divergentes sobre la conveniencia de participar del congreso, aunque sí parece que hay acuerdo en concurrir a las urnas nacionales con la sigla del PJ, aún en el caso de que los congresales dispongan que cada fórmula lo haga con identificaciones propias. Se trata de una cuestión muy sutil que la justicia electoral no podría eludir y en cuyo trasfondo se vislumbra la ruptura partidaria. En el entorno presidencial se descarta que ese entrevero político-electoral vaya a perjudicar el reciente acuerdo parcial con el Fondo Monetario, cuyas autoridades acechan nuestra realidad política para justificar ante el Grupo de los Siete una revisión de lo acordado, pero que todavía no fue ratificado por el directorio del organismo internacional.

Buena visión
Ese acuerdo es pobre frente a la realidad de la crisis, pero es suficiente para asegurar un proceso electoral que las naciones más poderosas del G-7, con inversiones en la Argentina, están deseosas de que se cumpla. Esto evitaría que se abra otro agujero negro en la comunidad internacional, y especialmente en Latino América, donde tienen considerables intereses. El ministro Roberto Lavagna advirtió esa situación anticipadamente y por ello prestó más atención a la negociación con esos gobiernos que a las autoridades del FMI, dependientes de sus votos en el directorio. Así también parecen haberlo visto ahora los precandidatos presidenciales con mayores expectativas, al mostrarse satisfechos, en mayor o menor grado, con lo firmado. Ellos dejaron sólo al Gobierno durante la compleja negociación, pero están advirtiendo ya el angosto callejón negociador que les ha quedado si ascienden al poder, como son, especialmente, los casos de Adolfo Rodríguez Saá y Elisa Carrió, muy prudentes ahora frente al tratamiento de la deuda con los organismos internacionales. (De nuestra Sucursal)

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