Devaluación

Una encuesta confirma el deterioro de los partidos.

21 Enero 2003
El informe de la encuesta de Sociología y Mercado es lapidario. Los tucumanos no quieren a los partidos políticos. El 83 por ciento de los 400 consultados dijo que a la hora de votar les interesa más el candidato que el partido al que representa.
Es posible que el resultado de este sondeo contratado por LA GACETA no sea una sorpresa. Pero no hay dudas de que en el boletín de calificaciones los políticos han sido aplazados. Es una muestra de que se llevaron a rendir a marzo la materia "sublemas". Con esta ley se terminó de horadar la credibilidad de los partidos políticos que son, nada menos, la base fundamental de la democracia de nuestro país. Los sublemas han dado como resultado una Legislatura donde se refugian representantes que, en verdad, representan a muy pocos. Precisamente, esa falta de contención permite que cada uno se sienta en libertad de acción y no tenga que responderle a nadie; mucho menos, al partido. El ciudadano, por lo tanto, queda indefenso. En los comicios que les delegaron poder a los actuales miembros de la Legislatura hubo un padrón electoral de 680.000 personas, pero los 40 elegidos no logran sumar 150.000 votos. En la Justicia todavía descansa un planteo sobre la inconstitucionalidad de esta Ley de Lemas que ha deteriorado la credibilidad de los partidos políticos.

Intuiciones dirigenciales
Los principales dirigentes no son ajenos a estos guarismos ni al sentir de la sociedad. Así, Tucumán experimentó la aventura de Ramón Ortega, que poco le dejó a la provincia. Sin embargo, la ola de la imagen del candidato sigue presente.
Intuyendo este sentir es que el mirandismo riega la plantita que le vendió un amigo. José Alperovich arrastra de a poco la simpatía de avergonzados radicales; también suma independientes y sólo le faltaba el definitivo apoyo del peronismo que, con habilidad de orfebre, tejió -nada menos- el propio gobernador Julio Miranda.

El que se quema con leche...
Alperovich ya tiene lo que quería. El peronismo está encolumnado detrás de su figura. Pero muchos advierten que no quieren ver la misma película orteguista, en la que muchos peronistas quedaron fuera del Gobierno porque el lápiz rojo del cantautor les hizo la cruz. "El que se quema con leche, cuando ve una vaca llora...".
"Alperovich, al gobierno, y el PJ, al poder". Ese es el criterio que quieren aplicar los peronistas para evitar que se repita la historia. Hoy por hoy garantizaría ese proyecto Fernando Juri, quien, a pesar de sus dudas, terminará diciendo sí a la vicegobernación.
El senador ex radical y neoperonista está seguro de que tendrá las manos libres para armar su estructura. Es más; a algunos íntimos llegó a decirles: "voy a dejar que pongan los candidatos que quieran, siempre y cuando yo maneje el funcionamiento del Gobierno de la provincia". Los peronistas, en cambio, no tienen dudas de que serán ellos los que pondrán bolillas negras a los independientes o radicales que trate de acercar el ex ministro, que ya se siente ganador de la pelea antes de haber escuchado la campana del primer round.

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