21 Enero 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES.- A la espera de la declaración indagatoria que recién hoy prestará Carlos Carrascosa, el marido de María Marta García Belsunce, el fiscal Diego Molina Pico interrogó ayer durante seis horas a Constantino "Dino" Hurtig, el marido de la madre de la víctima, quien insistió en rechazar las sospechas por encubrimiento agravado que pesan sobre él y sobre amigos y familiares de la mujer asesinada.
En el centenar de preguntas que debió responder, Hurtig aseguró que su presencia en la casa de la víctima no se debió a su condición de médico y sostuvo que el "pituto" encontrado en el lugar del crimen no parecía una esquirla de revólver calibre 32 largo, lo que finalmente era.
El fiscal Molina Pico le imputa el hecho de haber participado del cónclave que tuvo lugar la noche del homicidio, cuando Carrascosa, Guillermo Bártoli, Horacio García Belsunce (h), John Hurtig y "Dino" tiraron por el inodoro una pieza metálica que habían encontrado debajo del cadáver y que resultó ser el plomo de la sexta bala que le habían disparado a la cabeza a María Marta.
Hurtig rechazó haberse dado cuenta de que eso era la punta de una bala. Y, al volver a enfrentarse con esa pieza clave en la causa, el imputado insistió en su teoría. "El estaba convencido de que se parecía mucho al que había visto esa noche. Y precisamente ante la convicción de que carecía de toda significación, compartió la decisión de que fuera arrojado en el inodoro de la casa", dijo su abogado, José Licinio Scelzi, al término de la audiencia, que se prolongó por 6 horas. Scelzi remarcó también que ese plomo no tenía sangre y subrayó que su cliente le dijo al fiscal que nunca se representó la existencia de un delito, porque -insistió- jamás pensaron que la muerte de María Marta hubiera sido fruto de un asesinato. "Si esa noche hubiera creído que María Marta era víctima de un delito, no hubiera permitido que mi hija (Irene) y mis nietos siguieran viviendo en un lugar donde se podía matar impunemente", le dijo Hurtig padre al fiscal, según relató el abogado.
Versión objetable
Pero el fiscal también le imputa al jefe de la familia Hurtig no haber advertido que María Marta había sido asesinada, cuando él -un prestigioso pediatra- como médico tendría que haberse dado cuenta de que no se estaba ante una muerte accidental.
"El no estaba allí en su condición de profesional. Así como cuando algún familiar se ha fracturado él no lo ha enyesado", afirmó el abogado.
El fiscal Molina Pico espera hoy cerrar la lista de indagatorias a los sospechosos de encubrimiento agravado del crimen con el cuestionario que preparó para Carlos Carrascosa, marido de la víctima y presunto impulsor del ocultamiento del homicidio.
Carrascosa no sólo fue la primera persona que ingresó al chalet tras el crimen y quien originó la versión del accidente, sino que varios testimonios que obran en la causa lo señalan como el supuesto responsable de evitar que la Policía se acercara al lugar y de pedir que se consiguiera un certificado trucho de defunción. (DyN)
En el centenar de preguntas que debió responder, Hurtig aseguró que su presencia en la casa de la víctima no se debió a su condición de médico y sostuvo que el "pituto" encontrado en el lugar del crimen no parecía una esquirla de revólver calibre 32 largo, lo que finalmente era.
El fiscal Molina Pico le imputa el hecho de haber participado del cónclave que tuvo lugar la noche del homicidio, cuando Carrascosa, Guillermo Bártoli, Horacio García Belsunce (h), John Hurtig y "Dino" tiraron por el inodoro una pieza metálica que habían encontrado debajo del cadáver y que resultó ser el plomo de la sexta bala que le habían disparado a la cabeza a María Marta.
Hurtig rechazó haberse dado cuenta de que eso era la punta de una bala. Y, al volver a enfrentarse con esa pieza clave en la causa, el imputado insistió en su teoría. "El estaba convencido de que se parecía mucho al que había visto esa noche. Y precisamente ante la convicción de que carecía de toda significación, compartió la decisión de que fuera arrojado en el inodoro de la casa", dijo su abogado, José Licinio Scelzi, al término de la audiencia, que se prolongó por 6 horas. Scelzi remarcó también que ese plomo no tenía sangre y subrayó que su cliente le dijo al fiscal que nunca se representó la existencia de un delito, porque -insistió- jamás pensaron que la muerte de María Marta hubiera sido fruto de un asesinato. "Si esa noche hubiera creído que María Marta era víctima de un delito, no hubiera permitido que mi hija (Irene) y mis nietos siguieran viviendo en un lugar donde se podía matar impunemente", le dijo Hurtig padre al fiscal, según relató el abogado.
Versión objetable
Pero el fiscal también le imputa al jefe de la familia Hurtig no haber advertido que María Marta había sido asesinada, cuando él -un prestigioso pediatra- como médico tendría que haberse dado cuenta de que no se estaba ante una muerte accidental.
"El no estaba allí en su condición de profesional. Así como cuando algún familiar se ha fracturado él no lo ha enyesado", afirmó el abogado.
El fiscal Molina Pico espera hoy cerrar la lista de indagatorias a los sospechosos de encubrimiento agravado del crimen con el cuestionario que preparó para Carlos Carrascosa, marido de la víctima y presunto impulsor del ocultamiento del homicidio.
Carrascosa no sólo fue la primera persona que ingresó al chalet tras el crimen y quien originó la versión del accidente, sino que varios testimonios que obran en la causa lo señalan como el supuesto responsable de evitar que la Policía se acercara al lugar y de pedir que se consiguiera un certificado trucho de defunción. (DyN)
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