Creen que el esposo de García Belsunce es el eje del encubrimiento del crimen

Hoy declarará Carlos Carrascosa, marido de la mujer asesinada. El fue el primero en ver el cuerpo, y la investigación judicial apunta a develar su verdadero accionar.

19 Enero 2003
BUENOS AIRES - Luego de indagar durante más de nueve horas a la primer testigo en la lista de supuestos encubridores del crimen de María Marta García Belsunce, el fiscal de Pilar, Diego Molina Pico, a cargo del proceso, decidió postergar varias de las declaraciones que estaban previstas para ayer. Mientras tanto, en la Fiscalía crece la sospecha de que las extrañas maniobras de ocultamiento del círculo íntimo de la víctima tuvieron como eje al propio marido de María Marta, Carlos Carrascosa.
Nora Taylor, amiga íntima de la víctima, declaró durante más de nueve horas ante el fiscal, quien la encontró sospechosa de haber intentado tapar el asesinato. El abogado José Licimio Scelzi, representante de varios familiares y también de Taylor, pidió el sobreseimiento de la mujer en la causa.
El resto de las indagatorias terminaría hoy. Están llamados a declarar el hermano de la víctima, Horacio García Belsunce (h) y Constantino Hurtig, segundo marido de la madre de María Marta. Estos interrogatorios se sumarán a las tres indagatorias ya realizadas: a la masajista, Beatriz Michelini, al médico Juan Gauvry Gordon y al medio hermano de la víctima y único familiar que sospechó que la muerte no había sido por accidente, Juan Hurtig. Carrascosa, el marido de María Marta, será el último en declarar hoy. El fiscal Pico lo dejó para el final de la ronda de indagatorias. Fuentes de la investigación dicen que no es casual, ya que en el pedido que hizo al juez para imputar en la causa a nueve familiares y amigos le dedica el espacio más extenso a Carrascosa. Allí aparece como el centro de la trama, el hombre a quien todos querían satisfacer con sus acciones.
La sospecha de la Fiscalía se basa en que Carrascosa fue el primero en ver el cuerpo. A pesar de que todo indicaba que estaba ante un hecho violento, instaló la idea de que la mujer había sufrido un accidente. Luego habría insistido en que no se hiciera una autopsia, en que el cadáver no saliera de la casa y en que la Policía no entrara. "Hicimos lo que Carlos quería", coincidieron testigos y algunos de los imputados en el encubrimiento del homicidio.
El propio juez que hizo lugar a las imputaciones, Diego Barroetaveña, lo señaló en una entrevista radial. Cuando le preguntaron si hay elementos para imputar a alguien por el crimen, indicó que hay elementos que no son suficientes para una detención, pero que llaman la atención. Entre estos, señaló que los rastros fueron borrados, y que se instaló desde el principio la versión del accidente cuando en verdad el marco con el que se encontró la primera persona que llegó a la casa distaba de ser el de un accidente. El juez aclaró además que alguna de las personas que están imputadas pueden ser acusadas por homicidio.
Las sospechas de que Carrascosa tuvo un rol fundamental en el encubrimiento parten, como dijo el juez, del hecho de que fue el primero en llegar a la casa del country Carmel aquel domingo 27 de octubre. Al entrar al baño se tuvo que haber encontrado con un lugar lleno de sangre, con su esposa vestida pero con la cabeza metida en la bañera y con mucho desorden. Según declaró, llamó a su cuñado, Guillermo Bártoli, otro de los imputados, y a una ambulancia. Pero según fuertes versiones, también usó el teléfono para hablar con una mujer que ahora está siendo investigada y que no pertenecería a su círculo de amistades.
En cuanto sus familiares y amigos llegaron a su casa, Carrascosa habría empezado a insistir en que no interviniera la Policía y en que no se hiciera una autopsia. (Especial y DyN)

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