19 Enero 2003 Seguir en 
La combinación de agua y luces que se podía ver desde la fuente principal del parque 9 de Julio era una bienvenida inolvidable para toda persona que ingresaba a la ciudad. Pero desde hace una semana, esa imagen cambió. Los ladrones robaron 43 picos de bronce, destrozaron las cañerías e inhabilitaron la fuente, ubicada en avenida Soldati y Benjamín Aráoz.
La pileta, de un metro de alto y diez de diámetro, era la única que funcionaba de las 30 que hay en el parque. También era utilizada por muchas personas que se refrescaban allí. Ahora está destruída y vacía.
Fuentes policiales informaron que el sábado a la noche, un grupo de delincuentes, que estaba bebiendo alcohol en el lugar, comenzaron a arrancar con llaves y pinzas los picos de bronce desde donde salían pequeños chorros de agua. Además, doblaron y rompieron las cañerías. "El robo de metales en plazas, monumentos, edificios y cementerios se convirtió en uno de los delitos preferidos de los ladrones porque después los pueden vender en el mercado negro", opinaron los expertos.
"Ahora la fuente no se puede llenar y costará mucha plata recuperarla", manifestó el ingeniero Raimundo Buiatti, director de Espacios Verdes, quien encabeza un programa de embellecimiento del predio.
Además, los delincuentes se apoderaron de las luces que permitían la luminosidad de la fuente. Ahora, la oscuridad se adueñó del lugar y conforma una triste imagen de ese sector del principal paseo de los tucumanos.
Tierra de nadie
Según afirman los habituales visitantes del parque, ir de noche es como un suicidio. "Esto es tierra de nadie. Está todo oscuro y lleno de gente que toma alcohol y se droga. Hay asaltos, robos. La inseguridad es permanente", señaló Mario González.
Héctor Raúl Carrizo, quien trabaja para la electricidad del paseo, contó que los mismos delincuentes se ocuparon de dejar a oscuras partes del parque para poder robar. "Se llevaron costosos equipos de mercurio que estaban guardados en un cuarto de la Municipalidad. Abren las cajas de electricidad, cortan la luz para robar y destrozan", señaló.
Esos equipos a gas de mercurio habían sido adquiridos en 1976, cuando se volvió a poner en funcionamiento a las fuentes. Desde entonces -según Buiatti- la iluminación se fue destruyendo en todas las fuentes y no hubo trabajos de reparación. Quedaba una sola.
Carrizo contó que además hay muchos vándalos, que, especialmente en épocas de vacaciones, se dedican a destruir las esculturas del parque y los juegos de los niños. "Algunas piezas importantes fueron destrozadas, mientras que otras fueron mutiladas", explicó. Asimismo, señaló que a diario los vándalos rompen los focos del alumbrado público y los bancos de hierro y madera que están en el paseo.
La pileta, de un metro de alto y diez de diámetro, era la única que funcionaba de las 30 que hay en el parque. También era utilizada por muchas personas que se refrescaban allí. Ahora está destruída y vacía.
Fuentes policiales informaron que el sábado a la noche, un grupo de delincuentes, que estaba bebiendo alcohol en el lugar, comenzaron a arrancar con llaves y pinzas los picos de bronce desde donde salían pequeños chorros de agua. Además, doblaron y rompieron las cañerías. "El robo de metales en plazas, monumentos, edificios y cementerios se convirtió en uno de los delitos preferidos de los ladrones porque después los pueden vender en el mercado negro", opinaron los expertos.
"Ahora la fuente no se puede llenar y costará mucha plata recuperarla", manifestó el ingeniero Raimundo Buiatti, director de Espacios Verdes, quien encabeza un programa de embellecimiento del predio.
Además, los delincuentes se apoderaron de las luces que permitían la luminosidad de la fuente. Ahora, la oscuridad se adueñó del lugar y conforma una triste imagen de ese sector del principal paseo de los tucumanos.
Tierra de nadie
Según afirman los habituales visitantes del parque, ir de noche es como un suicidio. "Esto es tierra de nadie. Está todo oscuro y lleno de gente que toma alcohol y se droga. Hay asaltos, robos. La inseguridad es permanente", señaló Mario González.
Héctor Raúl Carrizo, quien trabaja para la electricidad del paseo, contó que los mismos delincuentes se ocuparon de dejar a oscuras partes del parque para poder robar. "Se llevaron costosos equipos de mercurio que estaban guardados en un cuarto de la Municipalidad. Abren las cajas de electricidad, cortan la luz para robar y destrozan", señaló.
Esos equipos a gas de mercurio habían sido adquiridos en 1976, cuando se volvió a poner en funcionamiento a las fuentes. Desde entonces -según Buiatti- la iluminación se fue destruyendo en todas las fuentes y no hubo trabajos de reparación. Quedaba una sola.
Carrizo contó que además hay muchos vándalos, que, especialmente en épocas de vacaciones, se dedican a destruir las esculturas del parque y los juegos de los niños. "Algunas piezas importantes fueron destrozadas, mientras que otras fueron mutiladas", explicó. Asimismo, señaló que a diario los vándalos rompen los focos del alumbrado público y los bancos de hierro y madera que están en el paseo.
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